Jesús no tuvo un buen recibimiento cuando llegó al mundo. La gente estaba en otra. No se dieron cuenta que estaba llegando el Hijo de Dios, el que iba a salvar a todo el mundo.
Esta inconciencia, que es también una torpeza mayúscula, persiste hoy, porque mucha gente le cierra las puertas a Dios, como si fuera un intruso. Los “gurus” y los políticos de hoy hablan todos de libertad y democracia. Le dicen al pueblo que las puertas estarán siempre abiertas para ellos. Sin embargo, muchos de los que entran por esas puertas señaladas se meten en un laberinto. El engaño al pueblo está a la orden del día.
Lobos vestidos de oveja
Muchos políticos hablan como si fueran iluminados, juran y perjuran que ellos son los buenos y otros son los malos, se visten de oveja y terminan siendo lobos. Lo peor es que la gente no aprende. El mal está presente, se ve cada día con más nitidez y las grandes mayorías no son tan concientes, porque los enemigos colocan más disfraces con las mentiras que calan porque hay, lamentablemente, mucha ignorancia.
No hay lugar para Dios, (ni en la cabeza ni en el corazón)
Lo malo es cuando cada persona no encuentra sitio en su cabeza para recibir la verdad y tampoco hay sitio en el corazón para recibir el Amor del que más los quiere.
El peor error del mundo es cerrarle las puertas a Dios. Es el pecado contra el Espíritu Santo que no se perdona porque el hombre no quiere recibir el perdón de Dios. No quiere que lo salven, quiere ir solo, pensando que así es libre, pero la realidad es que cada día está más esclavizado por sus propios errores, que saben utilizar y capitalizar los sembradores impuros del odio, que solo buscan un placer y bienestar pasajero, porque luego verán lo que se van a encontrar.
Aquí bien vale ese antiguo refrán que dice: “el que ríe último es el que ríe mejor”
Es la hora de despertar para saber que Dios está tocando la puerta.
El que más nos quiere, el que nos va a rescatar, el que nos quiere llevar al Cielo, que es el lugar de la libertad y felicidad, está cerca y viene por ti. No tengamos miedo y como nos decía el Papa San Juan Pablo II: “abridle las puertas de par en par” se trata de Dios que en esta Navidad quiere entrar a tu casa, entrado antes en tu corazón.
¡FELIZ NAVIDAD, SIEMPRE CON JESÚS!
Para tener en cuenta:
“Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada” (Lucas 2,7).
“El propietario de la posada le da un portazo en las narices a José, diciendo que todo estaba “completo”. Entonces, por fin, José encuentra un establo donde se guarda al ganado y lleva a María a ese humilde lugar justo a tiempo para que nazca Jesús” (Aleteia).