Leo con poca sorpresa, porque estamos en “el Año de la Corrupción”, que se anuncian varios nombres como posibles candidatos a la alcaldía de la ciudad más poblada del país y me causa estupor y asombro que se siga haciendo de la política una apuesta para malvivientes, malhechores y piratas de la democracia, no encuentro otras definiciones para describir lo que en mi opinión y la de muchos, es lo que pasa y pasará en la próxima jornada electoral municipal.
Veamos cómo se presenta el panorama: oscuro, decadente, misógino, homofóbo, agresivo, pedante, escandaloso, farandulero, excluyente, pro gobierno, hipotecado a las mafias del transporte y construcción, alquilado a los medios que sobreviven con el chantaje y la extorsión, cómplice con los gestores de fondos buitres… y aún así, ¿La gente que vota en Lima les creerá a estos fantoches, arrabaleros y pendencieros?
Hasta el momento no está en curso ni en deseo público alguna candidata, lo que me parece muy mala señal y un legado pernicioso que la corrupta ex alcaldesa ha hecho sentirse a futuro. Ella ha simbolizado un pésimo precedente (mujer, de izquierda, mala gestora, corrupta).
Pero en el lado de los varones o los que dicen serlo (para hablar en amplitud, respetando sus identidades si quieren mantenerlas en privado), la baraja es impresentable, salvo algún bien intencionado candidato que será objeto de demolición.
Es decir, para Lima se requiere por ejemplo, ser un convicto, un asesino, un violador, un militar frustrado, un tránsfuga. O tal vez un engreído, posero, figuretti, trabalenguero, fracasado, cobarde, pegalón y arrastrado (para usar más palabras populares, de actualidad). Quizás sea necesario cumplir el requisito de ser un pésimo alcalde o ex alcalde de algún distrito, o un pésimo ex congresista que en su tierra nadie lo quiere y ha usado el grito de la oposición o del gobierno para hacerse un poquito de fama luego de transitar por muchos partidos políticos hasta hacerse el perseguido y regresar de su escondite sin pena ni gloria, tal vez con euros y dólares por su chambita, no lo sé, es su problema, pero no da para alcalde de ninguna manera.
Son poco más de un docena de nombres o “alias”, pero el gran problema no es que sea la lista de los más buscados por sus delitos, sino que los medios aludidos, el caviaraje, la ultraizquierda y sus cómplices ONGs están impulsando la dispersión del centro y la derecha y para eso, algunos combinan muy bien en el petardeo.
El panorama va hacia lo escandaloso, a un proceso de broma y burla, de acciones e historias llenas de plañideras. No será una contienda municipal, sino teatral. Y allí, hay varios que tienen vena humorística y sangre en sus manos. Una lastima por Lima.