La guerra es un tema que nos ocupa últimamente como sociedad. Y las noticias a nuestro alrededor nos llevan a preguntarnos si es posible que haya una “guerra justa”.
El tema también ha sido recurrente en los estudios de la filosofía política y de la ética, pues es primordial generar conciencia y soluciones que nos ayuden a suprimir la aparente necesidad de las guerras, y, si estas son necesarias, llevarlas a cabo de la manera menos perjudicial posible.
Requisitos para una guerra
Se denomina la Escuela de Salamanca a un grupo de académicos españoles de los siglos XVI y XVII que, con sus estudios en temas políticos, sociales y económicos, sentaron las bases para el derecho internacional actual. También trataron la moralidad en los conflictos bélicos y las condiciones de la guerra justa. Estos académicos se inspiraron en otros autores como Santo Tomás de Aquino y otros autores medievales.
En la Escuela de Salamanca se defendió que, para que una guerra se declarara y se desarrollara de manera legítima y justa, debía cumplir una serie de requisitos.
Primero, la guerra debía ser declarada por una autoridad legítima, es decir, por un soberano o gobernante que tuviera el derecho de tomar decisiones en nombre de su pueblo. Segundo, el motivo debía ser legítimo, como la defensa de la vida, la propiedad, la libertad de su pueblo o la protección contra una invasión extranjera. Detallaban también motivos ilegítimos, como la intención de ampliar del territorio o de contribuir al ego del gobernante o soberano.
Finalmente, el conflicto debía llevarse a cabo con proporcionalidad, es decir, la fuerza empleada no debía ser superior a la agresión u ofensa cometida. Por ejemplo, no se puede atacar una caballería con aviones de guerra; eso no sería proporcional.
Protección para los civiles

Retrato de Francisco Suárez. Library of Congress
Además de las condiciones que se deben dar para considerar una guerra justa y legítima, uno de sus pensadores, Francisco Suárez, incluye un tema primordial: los inocentes.
Suárez mantiene que, para que la guerra pueda ser justa, no debe involucrarse ni ponerse en riesgo la vida de inocentes y civiles. En este sentido, ambos bandos deben velar por su bienestar y mantener el conflicto en espacios destinados para ello, donde las poblaciones civiles no se vean afectadas en la medida de lo posible.
De la misma forma, la Escuela de Salamanca resalta también que la guerra no debe haber sido la primera opción para solucionar el conflicto, sino que se han tenido que agotar primero recursos de negociación y conversación con la contraparte. La guerra ha de ser el último recurso para llegar a la solución de algún conflicto.
Filosofía aplicada a la guerra actual
Teniendo en cuenta las apreciaciones y enseñanzas de la Escuela de Salamanca, ¿qué podríamos decir de la guerra entre Rusia y Ucrania?
El conflicto, que comenzó en 2014, con la anexión de Crimea a Rusia, y se intensificó en 2022, muestra situaciones que indican que no se está llevando a cabo una guerra justa. La invasión rusa de Ucrania no cumple con varios de los criterios establecidos por la Escuela de Salamanca.
De entrada, como decían los pensadores, la guerra debe ser la última opción frente a otras opciones de negociación para resolver el conflicto. Desde la anexión de Crimea, que tiene una ubicación estratégica en el mar Negro, Rusia intenta generar un corredor a través de la zona sur de Ucrania para mantener el control allí. Las razones que se esgrimieron para la invasión fueron proteger a los habitantes rusoparlantes de la zona y desmilitarizar a Ucrania.
En este sentido, los motivos no serían justos desde la concepción de la Escuela de Salamanca. Porque si bien el gobernante legítimo de un país busca defender a un pueblo de habla rusa, también busca la ampliación de territorio y el control sobre otro país del cual no es soberano, así como la desmilitarización del mismo. En ese sentido, Ucrania, como territorio independiente, tiene derecho a defenderse de los ataques, pero no a generar ofensivas en contra del otro país, invadir territorio extranjero u ocasionar daños contra civiles. Al responder a las agresiones, siempre deben tener en cuenta la proporcionalidad.

Ucranianos en el metro de Kiev protegiéndose de los bombardeos. Drop of Light/Shutterstock
En segundo lugar, durante la guerra se han visto afectadas varias poblaciones civiles. Esto no ha sucedido solo en bombardeos de ciudades, sino también, por ejemplo, en los ataques aéreos que Rusia desencadenó contra la infraestructura energética de Ucrania, dejando a los civiles sin energía en los meses más fríos del año. También se han registrado hallazgos de fosas comunes resultado de matanzas, y hasta el momento se pueden calcular alrededor de 12 500 muertes de civiles.
De acuerdo con esto, podemos concluir que, a partir de los motivos por los que Rusia declaró la guerra, este no es un conflicto justo. Sin embargo, se puede resaltar la legitimidad de Ucrania a defender su soberanía.
Nota de Redacción: el presente artículo se publicó originalmente en www.theconversation.com bajo la autoría de Profesora investigadora de Filosofía, Universidad de La Sabana. La autora quiere agradecer la colaboración de María Paz Serrato, practicante de Filosofía de la Universidad de La Sabana.
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