Aquí lo decimos y lo repetimos: hay en el mundo una izquierda perniciosa, llena de resentimiento hacia el éxito y el aprecio a liderazgos positivos, hay una izquierda que se ha reproducido por maldad, ya que nace de la maldad implícita de posturas ideológicas como “la lucha de clases”, “el poder revolucionario del partido comunista”, de la militancia obsesiva encolerizada y el activismo agresivo y violento, contra todo lo que no sea como se piensa; y se ha instruido y formado -esa izquierda- ideológicamente, fanáticamente, compulsivamente en las trincheras del odio marxista leninista y el extremismo maoísta, envuelto en sábanos de seda política -usando la legalidad- para engañar a los ciudadanos y vender un aire de legitimidad hipócrita.
Es la izquierda del odio, el veneno socialista, el virus progresista, la enfermedad caviar, el daño hacia la educación en niños y jóvenes, tratando de reconvertirlos de hijos, a soldados automatizados de la revolución.
Nos asombramos cuando la evidencia ya se ha convertido en condena (como ocurrió en Cuba, donde ya van más de 70 años y todo sigue peor; como sucedió en Venezuela y ya van más de 25 años de dolor y miseria; como le ha ocurrido a Nicaragua en mano de los hampones Ortega – Murillo acercándose a los 20 años de crímenes). Nos asombramos “y esperamos que otros hagan el trabajo de los propios ciudadanos”, pero no ocurre que va a venir un extraño a caballo rugiente y con espada a liberar esas tierras oprimidas, porque en todo caso se necesita junto al libertador, a los que han huido de sus naciones y a los que pueden hacer la contra revolución internamente.
Esta parte de la historia es importante contarla porque en esas naciones ya no hay Navidad hace años, ya no hay familias en casa, sino lágrimas por los ausentes, millones de ausentes que tienen en el corazón herido, un rumbo ajeno al que les dio la vida, una mirada totalmente perdida en el horizonte del infortunio.
Pero hay más. Esa cancelación de la Navidad en países dominados por el partido comunista local, ya sea con otro nombre, como partido socialista o cualquier otra frase que oculta su ideología, es sinónimo de la cancelación de la Libertad. En consecuencia, al hablarles de esto, queremos hacerles notar cómo en nuestras naciones aún libres el conjunto de las izquierdas del odio siembra “ideas que confunden, para destruir tradiciones”. Es el caso de la Fiesta de la Navidad, que en gran parte de los medios de comunicación aliados y voceros de las izquierdas del odio se presenta como “un acto de exclusión, discriminación y ausencia de identidad nacional” (así dicen).
¿Y por qué hablan de esa forma las izquierdas del odio? Es que además del odio, les cuesta mucho estar vencidos por la Fe y la religión cristiana, por los católicos en especial, ya que nuestra formación y educación en valores les repugna y causa envidia. Es decir, para el marxismo “cultural”, para el marxismo leninismo ultraviolento, para los activistas de las ONG ideologizadas y para los medios progres y herederos del socialismo del siglo XXI, Navidad es un símbolo de terror contra ellos, solidaridad es un símbolo de miedo, amor es un acto de maldad. Ese es el mundo que quieren crear y hacernos creer, pero no nos van a vencer.
La Navidad es una maravillosa y extraordinaria Fiesta de humanidad, familia, amor y Paz.
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