Entendemos que nuestra tesis “la izquierda del odio”, les cause tanta animadversión a las izquierdas de Perú y de otras latitudes que inclusive optan en sus ataques -y jamás en argumentaciones en contra-, por tratar de “meter” en las bases de datos de universidades y algunos medios de comunicación, información equivocada sobre lo que es la verdad y se evidencia en cada momento que las agrupaciones, colectivos, partidos, grupos y representantes de la izquierda aplican en sus estrategias políticas: el odio.
Es singular que hablen de “no odio” los que han causado directamente la muerte de más de doscientos millones de seres humanos, ejecutándolos, asesinándolos, torturándolos, persiguiendo su libertad individual hasta acabar con cada sentimiento aspiracional y respiro de vida libre. Y si les sumamos los que indirectamente han sido las víctimas asociadas (huérfanos, viudas, viudos, padres abandonados) la cifra supera los mil millones de personas que el comunismo, el socialismo y todos los nombres que ahora se ponen para esconder su miseria marxista se han puesto, causaron al mundo y le siguen ocasionando.
Hoy parecen marcas comerciales los nombres que se ponen: Juntos (y andan divididos), Buen Vivir (exclusivo a los dueños del partido), tal vez se ponen Primero la Gente (en ser fusilados) En Movimiento (y no cambian) y así van colocando y cambiando de identidad electoral conforme se acerca una votación en el cual “participan para sembrar odio” porque sus agendas son “contra todo y contra todos los que trabajan y aman a sus familias y a la Patria”. Eso les da colera a los izquierdistas. el trabajo, la familia, la nación. Por eso es que carecen de propuestas y de ideas, están ausentes de liderazgos y no tienen dirigentes o voces representativas que sean una opción o la cara visible de una plataforma que transmita confianza. Eso, jamás.
Los indicadores de odio son evidentes: rechazar la Libertad, condenar y desprestigiar la Democracia, infra valorar la justicia, desnaturalizar el Derecho, condenar la Familia matrimonial, asesinar a un niño por nacer, eliminar una vida que lucha por subsistir, negar la propiedad individual, apropiarse del ahorro personal, expropiar los bienes de una persona y su familia, hurtar la herencia y el patrimonio, mentir para imponer nuevas verdades “oficiales”.
Todos esos indicadores existen en Cuba, en Venezuela, en Nicaragua y de forma progresiva se han instalado en naciones como México, Brasil, Colombia y algunas otras, pero, hay un viento de recuperación y reivindicación que marcha a paso firme, con pausa y con cautela, devolviendo a las naciones sus espacios de Libertad y la amplitud democrática que se estaba perdiendo o ya se había perdido.
Recuerden amigos y no amigos que, al comunismo, al socialismo y a las izquierdas del odio no se les gana en elecciones ni en revoluciones, porque ellos tienen el control abusivo del poder y de los medios de comunicación, sino mediante muchas ideas y ejemplos, con lucha constante, cada segundo de la vida, en alianza con las fuerzas de la Libertad, que nunca vienen del inferno, sino del Cielo.

