Estaba pensando lo siguiente: Si hay 35 candidatos a la presidencia de Perú y a la mayor parte de la ciudadanía no le convence ni uno, es decir, a la fecha los dos primeros, López Aliaga y Keiko Fujimori van a la cabeza con 12 y 8% y luego vienen con 3%, 2% y nada los siguientes seis de treinta y cinco, ¿qué le puedo decir a la gente para que recapacite y tome más en serio que debemos y tenemos que participar buscando una opción “entre lo que hay ahora”, porque de lo contrario, vamos a seguir en un limbo, se acerca la fecha final y por desidia, indiferencia o apresuramiento elegimos a cualquier improvisado, a un nuevo demagogo o quizás, un nuevo extremista de izquierda?
¿Entienden la frustración? con tanto candidato y encuestas mostrando un panorama fragmentado donde nadie despunta fuerte, es fácil caer en el desánimo. Basado en datos actualizados, por ejemplo, en la última encuesta de Ipsos de diciembre 2025, Rafael López Aliaga lidera con 10%, seguido por Keiko Fujimori con 7%, y otros se alternan en rangos bajos (3%, 2%, 1% y menos), con un alto porcentaje de indecisos o votos en blanco/viciado (hasta 40-50% en algunos sondeos). Similar en CPI de diciembre: mucho “blanco/viciado” y nadie superando el 12%. Esto refleja un electorado desencantado, pero también abre espacio para que otras opciones ganen terreno si la gente se involucra. ¿Pero, dónde están las opciones alternas o mejor dicho, porqué las opciones que lideran no son crecientes en su camino y siguen estancadas?
Para convencer a la gente de que tome en serio el proceso y elija “entre lo que hay ahora” (sin esperar un mesías improvisado), enfoquémonos siempre desde un ángulo no partidario, enfatizando la responsabilidad cívica.
Recuerda el costo de la apatía: “Miren, si nos quedamos en el limbo y no participamos, el 30-40% que sí vota decide por todos. Eso ha llevado en el pasado a elegir demagogos o extremistas que prometen el paraíso en la tierra y entregan caos en permanencia, mayor corrupción y eterna impunidad. En el 2021 ocurrió: vimos cómo la fragmentación llevó a una segunda vuelta extremadamente polarizada… ¿queremos repetir ese escenario? Elegir ahora entre las opciones reales nos da control, en vez de dejar que un ‘outsider’ improvise al final lo peor de siempre, pero aún peor.”
Investiga y elige con cabeza fría: “No se trata de enamorarse o fanatizarse con un candidato, sino de comparar plataformas reales. Pregúntense en cada momento: ¿Qué nos proponen en economía, seguridad, corrupción? Busquen sus historiales: López Aliaga con su experiencia municipal, Fujimori con su trayectoria legislativa, o emergentes como Carlos Álvarez. Hay herramientas como las del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para ver planes de gobierno. Si no nos informamos, ganan los que gritan más fuerte y los que engañan mejor, no los que dicen la verdad y tienen la intención de resolver problemas para asegurar un mejor camino al país”
La participación construye cambio: “Quedarnos cruzados de brazos solo perpetúa el ciclo: gobiernos débiles, inestabilidad, y más desconfianza. Pero si votamos informados por nosotros mismos -teniendo cuidado de la manipulación mediática, podemos impulsar a los candidatos viables y moderados, evitando a los extremistas, ignorantes y delincuentes que abundan en esta ocasión. Recuerden que, en democracias como la nuestra, el voto es poder y el no votar, es regalar el poder al crimen político. ¿Queremos un presidente con solo 15-20% de apoyo real, o empujar para que surjan opciones más representativas? No miremos los resultados de las segundas vueltas como la legitimización de los resultados, porque en la práctica, la primera vuelta sella la condena o crece la oportunidad y en la segunda vuelta, los condenados y los oportunistas se juegan el partido de la indiferencia, el entreguismo, la pérdida de esa oportunidad y la sumisión, para ver qué pasa, qué sucede, como perdemos de nuevo los caminos de la Libertad”
Mira el panorama global y local: “En países vecinos como Chile o Colombia, la abstención ha llevado a giros extremos en el pasado, mejorando Chile al darse cuenta del error de no participar. Aquí en Perú, con la economía creciendo, pero con un país inestable (PIB proyectado en 3-4% para 2026), necesitamos estabilidad para crecer más y mejor, haciendo sostenible el crecimiento. Si esperamos al último minuto, entran populistas de izquierda otra vez, con promesas vacías, resentimiento y odio a raudales y violencia política destructiva. Mejor actuar ahora: lee, busca, escucha, conversa, compara, encuentra evidencias, hazte ciudadano”
Llama a la acción positiva: “No es perfecto, pero es lo que tenemos. Empecemos por lo básico: prepárate para votar, para ser miembro de mesa o personero de un partido; no sigan encuestas poco creíbles y hablen con sus amigos, compañeros de trabajo y estudios, animen a la conversación y no a la discusión. Si el 80% que no ha sido convencido por nadie se activa, podemos evitar otro ‘limbo’ democrático que siga desprestigiando la débil, frágil e inestable democracia”
Es urgente reconocer el descontento – ¡es válido! – para poder redirigirlo hacia una acción constructiva.
Es clave mantener un llamado a la acción reflexiva sin caer en el desaliento total y en especial, hay que Votar.

