Los medios buscan seguidores, los partidos quieren militantes o simpatizantes, los candidatos votos seguros y la ciudadanía anhela encontrar medios, partidos y candidatos, pero encuentra circo mediático, mafia partidaria y demagogos en escena. ¿Hay excepciones? En este caso, sí se encuentran excepciones, pero no se les convoca a los medios para que expliquen sus ideas y sustenten sus propuestas, sino para arrinconarlos y someterlos a balas de odio -hechas frases- en vez de preguntas. Pero ¿es posible dejar de ir a esos teatros del absurdo y tener forma de llegar a los ciudadanos? Otra vez, por supuesto que sí, solamente hay que tener un buen equipo de campaña, en el cual la comunicación vaya de la mano de una efectiva plataforma de llegada y respuesta.
Se trata de tener voz, para conquistar el voto. Se trata de construir mensajes sostenibles en argumentos, para así generar interés y consulta en el elector: interés y consulta, más que elogios y silencio. La efectividad nace en las primeras palabras, gestos y miradas, no en el discurso completo, no en la caminata larga de volanteo y tampoco en el saludo al universo sin mirar las estrellas (los votantes y sus familias).
Estos días de inicio del 2026, han reaparecido varios rostros del peor periodismo nacional y del peor “calumniaje mediático”, haciendo trueque de canales, como hacen trueque de miserias y dependencias (alforjas de pago). El panorama de los programas de televisión es sinónimo de desprestigio al cuarto poder y, cosas de la vida, se ven todas las bajezas encumbradas en las pantallas del hedor por dinero, en todos lados. ¿No había otra gente para llevar a cabo algo tan sencillo como entrevistar en vez de difamar, conversar en vez de atolondrar? ¿Por qué han sembrado de nuevo el odio como protagonista de la comunicación y la información?
En estas elecciones, lo más ausente es el debate de ideas y propuestas, porque los medios incentivan las peleas y las acusaciones en el oponente, para ganar rating con el escándalo. En consecuencia, si no hay Periodismo, verás y leerás lo que no edifica ni construye información, sino el mismo camino de la desilusión.
Comenzó la segunda etapa de una campaña sin sustento en principios, olvidando que esta era una oportunidad para recuperar los valores y virtudes de la Democracia y la Libertad.
¿Nuestra tarea? Buscar las excepciones, a los excepcionales.
