Vergüenza a raudales, esa es la característica de las izquierdas del odio en estos tiempos en que las personas se les plantan al frente y les dicen lo que son ellos, lo que representan ellos, la maldad y perversión que es de ellos y de nadie más. Lo vemos en las calles, medios, redes, escuelas, universidades, colegios profesionales, en sindicatos y gremios, agrupaciones de toda índole y con mayor razón -aun faltando consolidar estructuras y organización territorial y dirigencial- dentro de los partidos políticos democráticos que aspiran a crecer y creer en sí mismos como opciones de la ciudadanía, construyendo militancia sin arrogancia (a diferencia de los zurdos racistas).
El tiempo hoy, es de respuestas concretas y valientes, por eso los comunistas (marxistas, socialistas, ecologistas radicales, frente amplistas, caviares, progres y como se llamen ahora) se angustian en su “novedosa propuesta de impulsar el derecho humano a la estupidez”, la cual ha sido revelada y denunciada por quienes leen el desánimo ideológico que está creando “listas de idioteces” en vez de planes de gobierno o propuestas de desarrollo para el país en su conjunto. El campeonato de ser los más idiotas lo ganan las izquierdas, siempre, pero ahora, desde el arranque de su retroceso (siempre hacia atrás, siempre estancando el progreso, siempre proponiendo tonterías como una nueva revolución social, con una nueva Constitución, para un nuevo Perú, del buen vivir).
Las izquierdas del odio tienen la característica de angustiarse y encenderse a fuego intenso, quemando su dolor y prendiendo con resentimiento la propaganda de sus miedos. En eso reside no tener ni ideas, ni propuestas.
No existe ningún raciocinio, honestidad intelectual ni pensamiento equilibrado en los sectores ideologizados por el marxismo y sus sectas, tan proclives a no llamarse comunistas, pero muertos de miedo de hacerlo y definirlo en esta campaña electoral tan diversa en demagogia y populismos.
El derecho humano a la estupidez tiene patente zurda, marca roja y propiedad “intelectual” que va de socialista, hasta lo que puedan imaginar como cáscara de presentación publicitaria.
Ese “derecho a la estupidez” es inhumano, como el “derecho” al aborto, el “derecho” a muertes asistidas o el “derecho” a ser lo que no eres biológicamente definido. Sin embargo, les pido un gran favor, una excepción: dejemos que los progres, caviares y toda la degeneración zurda asuma y proclame su estupidez, es SU derecho.

