De paradojas y de muchos errores se van acumulando los días que anteceden la fecha final en las elecciones para la presidencia de la República y el Congreso, que estará conformado por la Cámara de Diputados y el Senado o Cámara de Senadores, en un retroceso histórico injustificado a tiempos que derivaron hacia la cámara única (el Congreso como tal), cuyas acciones, actividades y resoluciones han sido y son duramente cuestionadas a lo largo del tiempo, porque lo más insostenible en el mundo político peruano es justamente la casa de las leyes, también adjetivada como el antro del poder, la corrupción y la impunidad, el redil que sirve para legitimar lo ilegítimo, legalizar lo ilegal y darle perdurabilidad a lo pernicioso… casi sin excepciones y eso, revela la enorme tarea futura de quienes luchan por valores y principios (para institucionalizar y construir prestigio en y al parlamento)
En tal escenario, histórico recuadro de miserias inhumanas que se hacen costumbre y placer, indiferencia y algo así como “mientras no me toque, no actúo ni digo nada”, seguimos en lo mismo y lo aceptamos en silencio, con esa mirada que no vislumbra el objetivo de ciudadanía, deber y responsabilidad: estamos ausentes y culpables.
Hoy que conversaba con decenas de jóvenes profesionales que destacan en el ámbito laboral y académico, era evidente que tenemos una tarea irrenunciable: Dar un Voto, elegir a alguien (más que a un partido) para que sea presidente del Perú y de la misma forma, en el mismo acto, dar nuestro Voto para elegir uno o dos Senadores de la Nación, un Senador regional y uno o dos Diputados de nuestra región… y también, uno o dos parlamentarios andinos (una locura electoral -voto preferencial).
Explicación de la ONPE para el Voto preferencial:
Sucede que a esta enorme cantidad de puestos de trabajo (que no son trabajos forzados, sino disforzados) están postulando algunos miles de personas que ven una oportunidad para delinquir a tiempo completo, sin perjudicar su Libertad (paradójico les decía). Tendrán “licencia para robar, para mentir y quizás, hasta para matar” me decía Juan Alberto, catedrático de la UNI y sostenía la misma posición Consuelo, economista egresada de Harvard y de la Universidad de Lima, ambos recién casados y esperando la llegada de su primer hijo. ¿Cómo podremos tener esperanza y seguridad para dar un Voto este 2026? -me dijeron y yo mismo me hago esa pregunta a diario-.
El tema central es que por un lado el teatro del absurdo o circo político electoral aumenta con creces y, por otro lado, la prensa se desespera por eliminar a sus adversarios cuando no les son serviles y los políticos se esfuerzan en darle balas a esa prensa que los quiere ejecutar. Es una pelea irracional entre el malicioso manejo del crimen mediático y el pernicioso crimen del manejo político. ¿Y los ciudadanos y sus familias? En medio, como sacrificio ante los ojos hambrientos de los verdugos de la sociedad.
Hasta los más desconocidos candidatos a cualquier cargo de representación “popular” son parte de la tendencia a ser objetivo político mediático de desprestigio y destrucción ¿a cambio de qué? De seguir en el peldaño que va hacia atrás, de siempre volver al pasado… largo tiempo el peruano oprimido.
Hay que Votar, a pesar de esta triste historia -la única-; hay que elegir entre la muchedumbre asquerosa, la del desencanto, hay que escarbar para juntar al Voto presidencial, uno o dos Senadores nacionales, un Senador regional, uno o dos Diputados regionales y uno o dos parlamentarios andinos. Enorme responsabilidad la de emitir un Voto así, enorme reto porque hay que equilibrar porcentajes mínimos y número de congresistas, si no, se nos viene otra vez la historia del tiempo perdido, oprimidos por nosotros mismos.
La Democracia hay que volver a construirla, para no perder la Libertad.

