La historia no eso de “se dicen tantas cosas” sino de “nos cuentan tantas mentiras que las creemos, las repetimos y pensamos que en ellas se inspiró nuestra nación o lo que parece ser el mundo donde estamos”. No se trata de contradecir lo que se menciona que ha sido estudiado, sino que nadie estudia la mentira construida como verdad que se impone a diario, siendo que las verdades no deberían ser impuestas, por su propia naturaleza y evidencia, pero resulta que en el país donde andamos y morimos, los medios de comunicación son la pesadilla programada que levanta nuevos “líderes” para seguir en lo mismo, pero peor, pasando de la tolerancia y el acostumbramiento de la miseria moral y humana de la corrupción, a la terrible creencia que lo mejor es la impunidad y que se tiene que permitir como esencia de vida. Un espacio enorme de contradicciones, creado para destruirnos, es lo que los medios de comunicación han construido para destruir la política, los valores, las virtudes, los principios, lo correcto, la convivencia y la sociedad como centro de encuentros, para transformarlos en agresividad, odios, distanciamiento, división y pelea por todo para no tener nada, mientras los grandes manipuladores juegan a ver qué siguen deshaciendo para asegurar sus delitos en el tiempo.
Los ciudadanos vivimos en la insostenibilidad institucional, en el descrédito de la democracia; lo aceptamos y no hacemos lo que podríamos y deberíamos realizar (participar, emitir opinión, pelear con voz propia) porque cada día nos enfrentamos a lo que nos dictan si es o no “lo correcto”.
Vienen los mismos de siempre, pero peores, creados por los medios de comunicación que perdieron influencia y ahora, en pelea por crear nuevos vasallos para el poder que manipulan, que dirigen, que disparan trincheras de odio y rencor, por lo que sea, como sea, cuando sea. Y así, vamos a otra elección para presidente y senadores y diputados, en una alocada y risible campaña que va dejando verse como lo que es: histrionismo, bajezas, tiktok, mal uso de las redes sociales, shows en vivo y con muertos. Es el proceso electoral más farandulero y circense en nuestra historia…
Seguimos en el camino desconocido, de nuestros conocidos sufrimientos.
