Resulta inaudito, pero ocurre que en el Perú la criminalidad política -sentenciada por la ciudadanía una y otra vez- se alista para volver a manipular el proceso electoral de una forma u otra, directa e indirectamente, para recolocarse en el poder que le brinda ejercer sus mañas y presiones desde la Cámara de Senadores y desde la Cámara de Diputados como sus principales ejes de guerra. Y en estas elecciones plagadas de candidaturas de origen poco honorable en la izquierda, en que todas sus planchas presidenciales reflejan a varios grupos extremistas y radicales del odio que se odian entre sí, pero que se juntan por interés de presión con afanes de liderazgo de banda o de cárteles del mismo proceder, se evidencia la maldad, perversidad y daño al que aspiran generar contra nuestra débil democracia que no fallece, pero sigue por décadas muriendo y aguantando sin extinguirse pero languideciendo, largo tiempo el peruano oprimido por el poder político marxista que manda desde ONG activistas sus órdenes de guerra.
Los comunistas, los socialistas, los marxistas escondidos como caviares racistas o progres degenerados van a la guerra total, ya lo han dicho sus voceros desde el Diario del Túnel, el Epicentro del Mal, la Radio del Ascensor y cuanto medio corrupto, mermelero y sicario se llenaba de dineros públicos al alquilarse a los gobiernos de su tendencia y conveniencia, cuando se llenaban de dinero como producto de la extorsión a empresas y personas del ámbito privado, mediante chantajes y fabricación de falsas pruebas desde el servicio de inteligencia paralelo que formaron, usando infraestructura estatal, como se ha mencionado a lo largo del tiempo por diversos medios independientes en las redes sociales y por sus propias víctimas (la izquierda denunciando a la otra izquierda).
Racistas, perturbadores, clasistas, despectivos, así son los rostros de los caviares y progres; detrás de ellos, algo de la masa que los sigue, pero nunca el pueblo organizado, porque le temen al resurgir ciudadano.
Los negacionistas del daño histórico al Perú son responsables de llevar en sus listas a los prontuariados de la subversión, la banda progre, el mal caviar, a los eternos burócratas que ruedan y se meten como sea al Estado para ser consultores de proyectos inejecutables, asesores de autoridades inservibles e ignorantes, jefes de las oficinas públicas que inventan más trámites y TUPA que se contradicen para aburrir al emprendedor que huye hacia la informalidad como tabla de salvación y luego es perseguido por el Estado lleno de izquierdistas. Una fábrica de sicarios vestidos como empleados públicos es la militancia de la arrogancia izquierdista. Y de esa podredumbre han salido sus candidatos al Senado y la Cámara de Diputados.
De treinta y tantos partidos en esta carrera confusa, sólo dos tienen cercanía a lo mejor y de esos dos, ni uno es de centro hipócrita, ni de centro derecha sumisa y cambiante, sino de Derecha por la vida, la familia y el Perú.
Vota bien, elige mejor.
