Lo ruin y lo perverso desde el guion de las izquierdas del odio en la campaña electoral 2026, que tiene sorpresas en cada momento que pasa del día, donde unos son fieros “insultadores” mientras otros se empeñan en burlarse en y desde las redes sociales o los medios activistas, es tener como fin en sí misma, el humillar -eso pretenden- a oponentes o a quienes califican así desde sus tronos de la nueva verdad. Las izquierdas del odio son ahora, en su desesperación y locura, fuentes de negacionismo para instaurar el diccionario de su aspirante ilegitimidad, cuyos fundamentos son la calumnia, la difamación, la injuria, la mentira y la ofensa permanente.
Están en guerra en esta última batalla, dicen, mientras promueven “arrasar, destruir, demoler a la sociedad y a sus lacayos imperialistas”. Es, afirman, momento de ellos o nadie, de asamblea constituyente o petardeo constante a las débiles y fragmentadas instituciones que subsisten todavía a décadas de ataques. Ellos, los de las izquierdas del odio, desde los comunistas hasta los progres y caviares, han ido destrozando el país y “ahora” quieren seguir haciéndolo y para eso presentan muchos candidatos, pero gracias a Dios, ni uno va a ganar, porque el pueblo ya sabe diferenciar y señalar a los defensores del terrorismo (del partido comunista Sendero luminoso y del criminal grupo de secuestradores, asalta bancos, asesinos y sicarios MRTA).
Esta no es una elección inusual, es parte de una trama que les va a fallar a sus organizadores de los medios y de las ONG progres que desde la academia y grupos ciudadanos de fachada, quieren apropiarse de los ahorros, de las Reservas Internacionales, de la educación otra vez, para adoctrinar en el odio a niños y jóvenes.
El Perú sabe de luchas contra el enemigo comunista, el Perú sabe de victorias contra el enemigo comunista.
