El PCCh y el gobierno chino han sido acusados repetidamente de actividades de espionaje en América Latina, a menudo a través de agencias como el Ministerio de Seguridad del Estado (MSS), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y operaciones cibernéticas. Estas incluyen robo de tecnología, vigilancia electrónica, más influencia política y recolección masiva de inteligencia. Aquí un resumen cronológico y temático de casos clave, basado en reportes desclasificados, testimonios y análisis:
Actividades en Cuba como base principal
Desde la década de 1990, se han reportado instalaciones de inteligencia china en Cuba, como en Bejucal, cerca de La Habana. Un informe de 2024 del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) detalla que China ha modernizado sitios de inteligencia de señales (SIGINT) en Cuba, con la misión de interceptar comunicaciones estadounidenses. Esto resurgió el 2023 con reportes de una “base espía” de control chino, que Beijing negó, pero que incluyó envíos de municiones chinas interceptadas en Colombia en 2015.
En 2025, un informe del Congreso de EE.UU. sobre “Vigilancia aérea, espacial y marítima de Beijing desde Cuba” advirtió que el PCCh está expandiendo su presencia y dominio en Cuba para espiar a EE.UU., incluyendo cuatro bases sospechosas. Testimonios destacan inversiones chinas en infraestructura como aeropuertos y puertos, con equipo de Nuctech (empresa estatal china) que podría permitir acceso remoto para recopilar datos de envíos y pasajeros. China lo presenta como una cooperación económica amistosa, pero críticos lo ven como una amenaza a la seguridad de Florida y bases militares estadounidenses.
Ciberespionaje y robo de propiedad intelectual
El FBI ha calificado el espionaje económico chino como una permanente y “grave amenaza” a la economía y valores democráticos de EE.UU., con extensiones hacia América Latina. Un estudio de 2019 de la Universidad Internacional de Florida identificó operaciones cibernéticas chinas contra militares en Brasil, Chile, Argentina y México, incluyendo robo de datos para beneficiar a empresas estatales chinas.
En 2022, Microsoft rastreó al grupo “Nickel” (vinculado al PCCh) en ciberataques a 16 países latinoamericanos y caribeños, infectando dispositivos cerca de contratistas de defensa chinos. Esto se usa para espionaje industrial, coerción de funcionarios y operaciones de influencia.
Un análisis de 2023 del CSIS destaca cómo el PCCh usa ciberespionaje para socavar economías occidentales, con casos en la región que incluyen malware para monitorear competidores.
Influencia a través de redes unidas y donaciones
En 2025, Filipinas acusó a cuatro nacionales chinos vinculados al PCCh de espionaje, liderando grupos que donaban dinero y vehículos a ciudades y policías locales, mientras recolectaban datos sensibles con drones. Aunque no es América Latina, ilustra tácticas similares usadas en la región.
En América Latina, reportes de 2024 del Instituto Bloomsbury indican que puertos chinos facilitan inteligencia, con vínculos a la Armada del EPL. Un informe de la prestigiosa Heritage Foundation del año 2022 menciona operaciones cibernéticas rusas y chinas en la región para espiar y disminuir resistencia local a inversiones chinas.
Denuncias generales y respuestas chinas
La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EE.UU.-China (2019) documenta casos de espionaje del MSS y EPL en los últimos 10 años, priorizando estabilidad del régimen. Beijing responde que estas acusaciones son “paranoia” para contener su ascenso, y medios como Global Times las llaman “calumnias geopolíticas”.
En discusiones en X (Twitter), usuarios destacan preocupaciones por el dominio chino en puertos, con EE.UU. advirtiendo sobre soberanía perdida en Perú.
Estos casos no son exhaustivos, pero muestran un patrón: China usa inversiones económicas para potencial acceso a inteligencia, negando intenciones militares.
¿Cómo podría ayudar el puerto de Chancay a la penetración china con fines no pacíficos, como dominio territorial?
El puerto de Chancay, inaugurado en 2024 con inversión china de $1.3 mil millones (60% propiedad de COSCO, empresa estatal), es presentado por Beijing como un hub comercial para conectar América del Sur con Asia, reduciendo tiempos de envío en 10 días. Sin embargo, especialista en inteligencia ven riesgos geopolíticos, especialmente en un contexto de tensiones EE.UU.-China.
¿Cómo podría facilitar penetración no pacífica?
Uso dual (comercial-militar)
El puerto es “multipropósito” y profundo, capaz de acoger buques militares chinos (PLAN). Reportes de CSIS y el Consejo de Relaciones Exteriores indican que puertos chinos en América Latina (como el de Chancay) permiten recolección de inteligencia, sabotaje logístico o apoyo naval en crisis. Podría monitorear movimientos militares estadounidenses en el Pacífico.
Grúas de ZPMC (estatal china) incluyen modems de acceso remoto, potencialmente para espionaje o disrupción, según The Wall Street Journal. Esto podría dar a China control sobre cadenas de suministro peruanas, como exportaciones de cobre y litio.
Dominio territorial y económico
Integración vertical: China controla minas (como Toromocho, La Arena, Las Bambas, Marcona), posibles trenes y el puerto, manipulando costos logísticos y extrayendo recursos sin competencia. Analistas peruanos y de Diálogo Américas ven esto como erosión de soberanía, con riesgos de “enclaves” chinos similares a Cuba.
En conflictos (ej. Taiwán), China podría restringir acceso a rutas, afectando comercio global y militar de EE.UU. La Ley de Seguridad Nacional china (2017) obliga a empresas como COSCO a apoyar intereses estatales, potencialmente para dominio territorial indirecto.
Recuento de hechos, denuncias e investigaciones sobre espionaje chino en Venezuela
Venezuela ha sido un aliado clave de China desde la era Chávez-Maduro, con inversiones masivas en petróleo, infraestructura y tecnología. Esto ha facilitado acusaciones de espionaje, especialmente en vigilancia digital y ciberoperaciones. Aquí un resumen temático y cronológico:
Vigilancia tecnológica y control social (2010s-2020s)
Desde 2017, la empresa estatal china ZTE ayudó a Venezuela a implementar el “Carnet de la Patria”, una tarjeta inteligente con una base de datos que rastrea datos personales, votaciones, acceso a subsidios, antecedentes y comportamiento social de millones de venezolanos. Un informe de Reuters de 2018 reveló que ZTE proporcionó hardware y software para este sistema, inspirado en el modelo de control social chino, permitiendo al gobierno monitorear y recompensar lealtad política. Críticos, como Global Voices en 2021, lo ven como exportación del “autoritarismo digital” chino, con riesgos de espionaje masivo. China lo defiende como “cooperación técnica” para desarrollo social.
En 2021, Infobae reportó un acuerdo secreto entre Caracas y Beijing que amplía el control de datos, permitiendo a Maduro vigilar a la población y aliados internos mediante herramientas chinas como WeChat para mensajería “segura”. Connectas en 2025 destacó cómo Rusia y China influyen en la vigilancia estatal venezolana, bloqueando apps occidentales (como WhatsApp) y promoviendo alternativas chinas para espionaje digital.
Ciberespionaje y operaciones recientes (2025-2026)
En enero de 2026, tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses (Operation Absolute Resolve), el grupo cibernético chino Mustang Panda (vinculado al PCCh por el Departamento de Justicia de EE.UU.) lanzó campañas de phishing temáticas sobre Venezuela para infectar entidades gubernamentales y políticas estadounidenses con malware como Lotuslite. Reportes de Reuters, Acronis y The Register indican que usaron lures sobre la captura de Maduro para robar datos y establecer backdoors, atribuyéndolo a espionaje patrocinado por China. China como siempre, rechazó esto como “falsas acusaciones políticas”.
Palo Alto Networks (Unit 42) en febrero de 2026 reveló una nueva campaña de espionaje cibernético (TGR-STA-1030) que comprometió entidades gubernamentales venezolanas post-captura de Maduro, incluyendo IP de Venezolana de Industria Tecnológica (joint venture con China). Esto sugiere reconnaissance para inteligencia, posiblemente para proteger intereses chinos en Venezuela.
Influencia de inteligencia y presiones post-Maduro
En enero de 2026, la administración Trump presionó al gobierno interino venezolano para expulsar a todos los agentes de inteligencia chinos (junto con rusos, iraníes y cubanos), no aplicando a diplomáticos regulares. Axios reportó esto como parte de esfuerzos para reducir la influencia china en el país, citando riesgos de espionaje en sectores energéticos y militares.
Nextgov informó en enero de 2026 que espías chinos contactaron a un exfuncionario del Departamento de Estado de EE.UU. para un análisis pagado sobre políticas en Venezuela, vinculado a una red falsa de compañías chinas para reclutar informantes. Esto ilustra cómo el PCCh usa Venezuela como tema para espionaje global.
Wikipedia y otros resúmenes generales mencionan que China exporta tecnología de vigilancia (como facial recognition de Huawei) a Venezuela, usada para identificar disidentes, similar a su uso doméstico contra minorías. En 2025, Swissinfo reportó condenas chinas a “injerencias” estadounidenses en Venezuela, mientras Beijing advierte sobre ataques detectados vía satélites.
Posible rol de las instalaciones chinas en Cuba en ciberespionaje
Las bases de Cuba (principalmente Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao) son ante todo SIGINT (inteligencia de señales): interceptan comunicaciones por radio, satélite, enlaces militares y marítimos de EE.UU. y la región.
Pero el ciberespionaje entra fuerte por dos vías…
Infraestructura de telecomunicaciones china: Huawei y ZTE forman el “esqueleto” de las redes de Cuba. Técnicos de estas empresas han sido vistos entrando/saliendo de las instalaciones SIGINT. Esto permite acceso privilegiado a tráfico de datos, backdoors potenciales y recolección masiva de metadatos. EE.UU. los considera herramientas de espionaje estatal.
Fusión SIGINT + Cyber: Los datos interceptados en Cuba alimentan las operaciones cibernéticas globales del PCCh. Cuba también aporta HUMINT (espías humanos) de altísimo nivel que históricamente ha compartido con China y Rusia. Ejemplo: el caso del exembajador estadounidense Manuel Rocha (2023), reclutado por Cuba y que podría haber beneficiado indirectamente a Pekín.
En resumen
Cuba no lanza ataques cibernéticos “desde” las bases, pero actúa como nodo avanzado de recolección que enriquece las campañas chinas de ciberespionaje (como Salt Typhoon, APT41, etc.). En una crisis (Taiwán, por ejemplo), estos sitios podrían ayudar a mapear y perturbar redes regionales.
Implicaciones directas para Perú y el puerto de Chancay
Chancay es el ejemplo perfecto de cómo China convierte inversión comercial en ventaja de inteligencia y posible dominio dual.
Riesgos concretos identificados
Grúas ZPMC (chinas): Todas las grúas del puerto son de ZPMC (estatal). Incluyen módems de acceso remoto que permiten a Pekín monitorear, controlar y extraer datos de operaciones portuarias en tiempo real. The Wall Street Journal y expertos lo llaman “caballo de Troya”. EE.UU. ya obligó a sus propios puertos a segmentar estas grúas por riesgo de espionaje cibernético.
Control total de COSCO: 60 % propiedad china + exclusividad operativa por 30 años. La ley china de Seguridad Nacional (2017) obliga a empresas como COSCO a entregar cualquier dato que el Estado pida. Eso incluye: manifiestos de carga, datos de contenedores, geolocalización de barcos, información de aduanas, etc. Un tesoro de inteligencia comercial y militar.
Uso dual (civil-militar): En crisis, el puerto podría servir de punto de reabastecimiento o inteligencia para la Armada china (PLAN). Además, facilita tráfico ilícito (oro, madera, fauna) que China compra sin preguntar mucho.
Conclusión rápida
Cuba es el “oído” avanzado contra EE.UU., Chancay es el “puente logístico” que da control sobre cadenas de suministro y datos. Juntos forman parte de la misma estrategia: penetración silenciosa con herramientas comerciales que tienen capacidad de espionaje y coerción. Lo único que no tomaron en cuenta los dirigentes del PCCH es la caída de Venezuela, el enlace natural de esta triangulación que les está fallando hasta el momento.
Mensaje final
Se calcula que más de dos mil ciudadanos peruanos han sido “invitados a China” por el PCCH durante los últimos años, perteneciendo muchos de ellos a partidos políticos, medios de comunicación, sectores de la Academia -no precisamente independientes- o habiendo tenido o teniendo actualmente presencia en diversos niveles de los poderes del Estado (poder ejecutivo, poder legislativo, poder judicial), empresas públicas y organismos estatales de decisión.

