Tener la Libertad de no creer individualmente que en el actual Congreso de la República exista una sola persona con las calidades y cualidades necesarias para ser Presidente de la República, es una posición personal que no significa faltar el respeto a cualquiera de sus miembros, si no que, en uso de esa Libertad inherente, es preciso también mencionarlo, porque tener la dirección de un medio de comunicación, constituye una responsabilidad que marca las líneas de la independencia de nuestras opiniones y análisis sobre la política peruana en este caso.
No hay uno solo ahora, a pesar de que, como excepción profesional e historia de trabajo, se podría mencionar a no más de cinco Congresistas cuyos valores y principios compartimos siempre, pero en la condición presidencial, no creemos que puedan realizar las acciones y tomar las decisiones fundamentales que creemos el país exige. Es decir, en las excepciones, buenas personas, sí; condición presidencial, no.
Tan cierta es nuestra afirmación que el de hoy es un capítulo esperado con ansias en la miniserie sobre cómo destruir lentamente al Perú, jugando a la búsqueda de la podredumbre como esperanza de la podredumbre.
¿Un poco más claro? Seguirán buscando “algo mejor a lo peor” que se eligió, después de haber tenido lo peor que estaba en reemplazo de algo peor. Y la rueda seguirá porque no existe capacidad y talento, transparencia y honestidad en los cuatro propuestos, que son más de lo mismo, con igual maquillaje, con las mismas tensiones que los jalan a intereses de grupos de presión mercantilista, porque no son grupos políticos con representación ciudadana (sino bandas de presión extorsiva, mini cárteles de peseteros).
El nombre que sea, de los cuatro anunciados, nos llevará por una senda medio Dina, medio Jerí y quizás, si se hace por tercios, un tercio a lo Dina, un tercio a lo Jerí, un tercio a lo Sagasti y el remanente, a lo folklórico de quien asuma (porque estamos en mes de carnaval, van a ver).
Estamos cerca del 12 de abril, pero la fecha a esperar es el 28 de julio, no antes, no después. Y nos tocará esa espera mientras la historia sigue siendo un estímulo para no votar y alejarse del voto, este 12 de abril.
