Esta es la campaña electoral más aburrida de la historia y vaya que tengo viéndolas desde hace muchos años, sea de forma directa o desde mi rol de periodista de opinión ciudadana. Esta es una campaña tonta, insulsa, aburrida; es una plataforma sin base que suelta por un ventilador lleno de moho, frases que nadie entiende, buscando que el protagonista sea el candidato y no el elector. Esta es la peor clase práctica de comunicación política jamás vista en las décadas de procesos que se han convocado y la culpa es de los “partidos”, de sus “candidatos”, de los que manejan sus campañas y en especial, de los medios de comunicación, virtuales y no virtuales, que buscan generar historias de likes, momentos de seguidores, audiencias de suscripción, ya que no tienen la fortaleza de ser vistos y respetados como referentes de información y comunicación efectiva. Nadie en apariencia, busca el Voto.
Esta es la peor campaña porque no se evidencian pautas de publicidad efectiva, ni siquiera de propaganda, peor de dirigentes en acción dando soporte con estructuras partidarias. Lo que vemos es el desierto, lo que oímos es bulla, lo que leemos es nada. ¿Cómo así se pretende representar a millones de ciudadanos, al Perú como nación, sin lograr mensaje, identidad, comunicación y resultados en respuestas ciudadanas? La soberbia, vanidad en los candidatos es un hecho deplorable y esto aumenta lo pernicioso cuando los insultos van más allá de arrebatos y malos modales que son la agenda de todos ahora.
No hay alegría desbordante en las plazas o en las calles, no se escuchan frases que argumenten una propuesta política coherente; los candidatos a Diputados y Senadores no hablan, no caminan, no se ponen en el centro de la propuesta, son camisas con números que nadie observa y a nadie atraen.
¿Este es el panorama que anticipa un desastre más para el Perú?

