Crisis energética… pero de los 34 grupos en pugna por la presidencia de la República, el Senado, la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino, ni uno solo pone en vitrina a un experto en ese tema ¿por qué?
Crisis agraria, crisis minera, crisis educativa… pero de los 34 grupos en pelea diaria, desvalorizando lo que dice el grupo contrario, el que creen o asumen que le quita votos o espacio electoral, no se saca ni un solo especialista que analice, pruebe, demuestre y proponga soluciones efectivas en corto, mediano y largo plazo ¿por qué?
Salvo en seguridad ciudadana y lucha por la delincuencia, donde se ha centrado el mercado de promesas, es que vemos a los mismos rostros de hace treinta y hasta cuarenta años, volviendo a decir lo mismo de siempre, para fracasar en el futuro inmediato, como siempre. ¿Por qué?
Los candidatos al Congreso ofrecen acciones ejecutivas y no legislativas, acciones ejecutivas insustentables por si acaso. Nos dicen que habrá un hospital general en cada provincia, un estadio olímpico también y por supuesto, universidades con equipamiento de última generación. Ofrecen lo que no les corresponde prometer y evaden lo que les obliga a tener: propuestas legislativas y de control, de fiscalización, soluciones legislativas, eliminación de normas que ahogan los trámites e inversiones, los derechos y emprendimientos. De eso, nada se escucha, nada se lee y sigue la ruleta de populismos insensatos.
En el otro lado, los candidatos presidenciales no tienen la mirada puesta en la realidad que les tocaría administrar y gestionar con eficiencia y eficacia, y eso, es el rostro de sus ministros y especialistas. Por eso, volvamos al inicio de esta reflexión: ¿quién será el futuro ministro de economía de tal o cual candidato? ¿El de agricultura, energía y minas, de la mujer? ¿Quiénes constituyen el sustento de gobierno de cada candidato? No lo sabemos, porque no lo tienen o esperan ver el desenlace de su actuación y votos, para buscar nuevos aliados o como decía el Tucán, Luis Bedoya Reyes, para alquilar técnicos (y eso, es una jugada de alto riesgo, no es convocatoria, es la misma y peligrosa improvisación de siempre).

