En las redacciones de los medios de comunicación, ya sean periódicos, canales de televisión, emisoras radiales, podcasts (maquillados y sin maquillar), blogs y cualquier otra versión que se invente estos días para tratar de influir en el voto y el anti-voto del 12 de abril, se ha intensificado la búsqueda desesperada de argumentos que permitan destruir o dañar algunas candidaturas presidenciales que significan peligro para los remanentes de la prensa del convicto Vizcarra y la convicta Villarán, heridos a muerte con las denuncias reveladas, la sentencia en ejecución -al delincuente lagarto- y el proceso y sentencia por ejecutarse a la sinvergüenza Villarán.
El odio de los medios de izquierda progre y caviar es como una avalancha provocada para no seguir muriendo en el rechazo que los lectores, televidentes, radioescuchas y asiduos de las redes sociales les vienen propinando en cada momento y programa, página y discurso, a los impresentables manipuladores de las noticias, a los dioses de la información tergiversada, a los agresivos y cobardes inventores de la nueva verdad, el himno del odio que es la expresión militante de los activistas de los medios.
Ni juntando -por ejemplo- a todos los colaboradores del diario La República, logran impactar en el 1% de los casi 10 millones de supuestos seguidores sumados que registran sus “colaboradores”. No tienen impacto, no son más que cáscaras, como sus partidos políticos -otras cáscaras también- que sobreviven en la miseria del insulto.
El Perú está reaccionando y somos los reaccionarios, vencedores de la maldad y la perversidad de las izquierdas del odio que van a recibir una feroz barrida este 12 de abril; ellos y sus partidos, ellos y sus medios, ellos y sus candidatos que se odian entre sí, para odiar a los demás, no van a sobrevivir a pesar de sus manipulaciones y de sus acciones ilegales. No van a haber “mayorías revolucionarias” ni las masas marxistas leninistas maoístas en las calles enfrentando a nuestra gloriosa Policía Nacional. No van a haber más de esos diezcansecos, ni esas indiras o sigrids, tampoco goyos, abimaeles o polays. El Pueblo es el que va a decidir derrotar a las herederas y bastardos de Sendero luminoso y el MRTA, así de clarito, rojito y caviarcito.
Así tengan una gran capacidad para hacer que los que no están en sus trincheras de odio se sientan atraídos por el lenguaje violento y la posición dominante de la nueva verdad, “su verdad”, la Democracia y la Libertad van a renacer en un país que ya no soporta más izquierda, ni extrema, ni senderista, ni progre, ni caviar, ni mermelera.
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