Los peruanos somos una especie maravillosa de personas que tenemos todos los atributos para hablar con propiedad sobre cualquier tema que afrontemos o supongamos que puede ocurrir. Así, somos cada semana expertos en derrames de petróleo, lanzamiento de misiles intercontinentales, envidiables técnicos de fútbol, gastrónomos por excelencia, hechiceros y adivinos del futuro cercano… pide más y se dan casos en que nos ampliamos en conocimientos y experiencias que delatan nuestra autonomía intelectual y liderazgo semanal, porque aquello de lo que queremos hablar, lo sabemos en amplitud (pero cuando nos equivocamos ¿fuimos nosotros los equivocados? evidentemente que no, fueron “ellos”, los otros). Es “un saca cuerpo” automático.
Esta semana y las que siguen hasta el 12 de abril que haremos un primer “ALTO”, estaremos peleando con gran pasión e invención de argumentos, en nuestras hipótesis y elucubraciones, algo así como en el aviso previo de lo que va a pasar “porque yo te lo dije”. Sin embargo, amigos y no amigos, los errores se van a repetir, los yerros se van a reproducir, como siempre, pero peor.
Estas semanas son particularmente ingeniosas para inventarse tendencias y sorpresas electorales que no lo son y no lo serán, porque nacen de la manipulación, no de una encuesta transparente y en ese juego de “no verdades” los peruanos somos campeones mundiales porque nos creemos nuestros inventos con mucha pasión, pensando que tendremos la razón “porque no nos escucharon”. Y así, los que siguen esperando un outsider para probar sus teorías, no tendrán tiempo para hacerlo, porque no habrá, porque no puede haber un outsider cuando todo el mercado es de insiders (o sea, de los mismos de siempre y eso, no es ninguna sorpresa).
Hemos entrado en el salón de maquillajes, en el lugar de las máscaras que no van a mejorar a nadie ni crear el rostro perfecto en la noche siniestra que se nos viene encima. Hay lo que existe y se reparte el resultado en esa masa uniforme de candidatos en la que despegan dos, pueden acercarse dos y van a fracasar treinta. ¿No llegan a verlo hasta ahora?
Las encuestas no hablan por sí solas, hay un mercado de tendencias puesto con precio fijo. ¿No lo notan?
Imagen referencial en alusión a juegos de realidad virtual

