De la indiferencia a la soledad o de la indiferencia a la responsabilidad, esa es la única baraja de solamente dos opciones en el proceso electoral presidencial y parlamentario en curso. No se trata de quizás, tal vez o un puede ser, es el momento de tomar decisiones con la razón y el deseo de tener un camino transparente, a pesar de que podamos pensar diferente, a pesar de que discrepemos en los modos y la velocidad del cambio, pero es la hora definitiva de avanzar o enterrarnos en el retroceso constante que llevamos por décadas de “antis” en vez de ser pro-desarrollo, pro-país, en vez de tener acuerdos comunes y esfuerzos conjuntos.
Durante mucho tiempo el Perú ha estado tolerando la incapacidad como timón de gobierno. Los ciudadanos nos callamos en lugar de confrontar y exigir. El momento no puede estirarse más, la lista de la incapacidad es enorme y no debemos soportar más tiempo la imposición de la impunidad. No hay tibieza posible frente a la decadencia permanente. O la enfrentas… o la sostiene el que te va a decir “espera, aun no es el tiempo” y ya estás muriendo, aplastado por la multitud de la ignorancia.
Un país que se rebela a sí mismo es una nación que no se consume en la derrota y la complacencia. Y ya hemos pasado por mucha complacencia, por mucha espera. En ese sentido, yo creo que Keiko Fujimori está preparada para asumir el liderazgo de la nación, porque tiene un discurso de integración y una voluntad enorme de llamar a los que estén dispuestos a servir, antes que a ser servidos.
Hoy necesitamos esa fortaleza de mujer, madre y dirigente que Keiko ha sabido construir, defender y mantener en crecimiento constante. Ese ejemplo constante es una virtud de mujer, un valor de mujer y un principio de criterio, sensatez y tolerancia que nos debe sacar de la indiferencia y la desunión, hacia el compromiso y la acción. Keiko une y yo me uno.
Este 12 de abril, con fuerza y voluntad, asumo mi compromiso con el Perú al votar ¡Keiko presidente! y darle mi voto a la letra “K” para el Senado y Diputados, porque solo así, se le dará la fuerza popular que se requiere en un gobierno de unidad e integridad.
¡Viva el Perú!

