Cuando hablamos y decimos que lo que más daño le hace a una nación sin rumbo es la izquierda del odio, se nos vienen encima algunos medios de comunicación, algunas ONG fantasma de clarísima tendencia marxista, comunista en realidad, que sumadas a los improductivos académicos socialistas que han invadido por apellido, herencia y militancia puestos de cátedra o de investigación (algo rotundamente abusivo e ilegal, pero ocurre en varias universidades que sólo aceptan progres o caviares en su planilla y contratos a elevados salarios), llegamos a la conclusión que el país que nos alberga necesita un golpe interno, una sacudida más que emocional, a fin de imponer lo correcto sobre lo mediocre, lo hábil sobre lo ignorante, la justicia frente a la deshonestidad.
Y es así que en estas oscurecidas elecciones del año 2026, en que algunos callan frente a lo evidente y otros más bien pelean porque lo que afecta a unos -en un sistema democrático- es un daño a todos (aunque no todos lo entiendan y defiendan ahora), vemos que la descomposición de las peores fuerzas del mal, las izquierdas del odio, han llegado al extremo de perder presencia e importancia, gracias a una condena contundente, absoluta, valiente y sobre todo racional de la ciudadanía que, cansada de abusos, corrupción e impunidad de la militancia del marxismo partidarizado (vía Odebrecht y el Grupo de Puebla) habían impuesto durante décadas de opresión y destrucción de la Libertad. Vencimos a los destructores, hundimos a los piratas de la Democracia.
No necesitábamos ser Cuba, Nicaragua o Venezuela para sufrir el acoso y agresión miserable de la violencia que las izquierdas del odio ideaban y ejecutaban a diario. No necesitamos que la opresión nos siga engañando con un rostro de bondad hipócrita, feminista, inclusivo, degradante, de género sin identidad. Nos rebelamos ante la máscara del odio y le dimos la bofetada necesaria.
Si algún resultado es de elogiarse hoy a los peruanos, es la correcta sanción que se ha dado a toda la izquierda plagada de burócratas oenegeros y acomodados ociosos, gracias al Voto ciudadano y a pesar del proceso que aún queda enturbiado.
Estemos siempre alertas, porque se viene la respuesta violenta de las izquierdas subversivas, las de Sendero y el MRTA.

