No por ser de Derecha, estamos obligados a apoyar candidatos que se dicen ser de Derecha, eso no lo podemos aceptar ya que nuestra independencia nos refuerza en la honestidad, transparencia y sensatez que mantenemos a lo largo de nuestra existencia como el único medio de comunicación de Derecha que no depende de uniones o adhesiones partidarias a cambio de contratos o puestos de trabajo “por favor”, ni de círculos o arrodillamientos ante quienes se quieren imponer con dinero y agresividad por ser los dueños de la verdad (de ellos), para tomar el poder y ejercer presión. Eso no, de ninguna manera.
Nosotros hemos apoyado la difusión en su momento de acciones buenas, de protestas nobles, de expresiones y afirmaciones que “en ese momento” representaban la necesidad de un contrapeso frente a la izquierda del odio, pero nos alineamos por eso -en temas precisos y únicos-, ante quienes querían además de ese apoyo -que no nos lo pidieron, era nuestro, en la misma lucha, en las marchas, en acciones de la mano-, “otros compromisos”. Allí no entramos en la cochinada y la componenda de quien se dijo “no político” y fue mostrando su rostro de maldad política, cólera política, perfidia política, insidia política y vulgaridad política para atacar al oponente.
No por ser diferentes trincheras, vamos a hundirnos en el pozo de la suciedad partidaria de una organización que debería tener filtros para sus líderes. No por luchar contra un mismo objetivo, estamos obligados a recibir orden de un desequilibrado candidato -muy agresivo- que iba entre regular y bien en su campaña, para pasar a pésimo y decepcionante como persona.
La Fe no se confunde con la política ni la administra, la Fe es superior.
Para nosotros, como medio de comunicación de Derecha, el general Williams, Keiko Fujimori y López Aliaga eran un horizonte de reconstrucción nacional, con ideas, con propuestas, con gentes buenas queriendo hacer cosas buenas por el Perú. Sin embargo, a pesar de la decencia y tolerancia de Keiko y de la prudencia y mesura del ex presidente del Congreso, a López Aliaga se le salió el lodo emocional y el desmonte ideológico (no es cristiano su catálogo de insultos y mentiras, no es cristiano “pechar” a jóvenes periodistas que le hacen una pregunta al paso y él, las señala como “parte de la corrupción” o se hace el chistoso cuando responde categorizando a un medio de comunicación sin pruebas o como ahora, en que sus personeros fallaron en su tarea y la sustituye en el sentido de decir otras vez más “que le robaron las elecciones”, no señor).
Es una pena para sus seguidores -militantes de su partido, simpatizantes- que sintiendo y sabiendo que iba a perder, haya generado una inestabilidad de credibilidad impresionante. La ONPE cometió fallas, omisiones y delitos por intermedio de sus operadores, pero esas fallas, omisiones y delitos no configuran un fraude y él lo sabe.
López Aliaga ha perdido frente al país, no solamente frente a Keiko Fujimori.
Seguramente se va a molestar y lanzará algún insulto para decir luego que fue solo su ‘opinión’, pero nosotros sabemos que se ha revelado como un patán, en nuestra opinión, porque ha traicionado un mandato municipal para intentar atrapar el poder nacional “como sea” y felizmente su epidermis contaminada salió a la luz para ver quien era tan inflado personaje de indefinible categoría.
Cuando se miente mucho, el grito no cubre las mentiras. Cuando se miente a diario, el insulto no esconde las torpezas. Cuando se tiene tan baja autoestima y se miente, no existe reconocimiento social ni electoral.
Una lástima, una mala persona. Una lástima, pero una bendición conocerle completo ahora y no, si así hubiera llegado por desdicha y engaños al poder, cómo nos hubiera ido con un dictador en potencia.

