La prioridad en el Perú del 2026 parece ser -para los angurrientos políticos, sobre todo los fracasados que no han tenido votos para quedarse en el Congreso- el escándalo y el ver “qué y cómo agarro algo” en lugar de estar en permanente atención de las urgencias: enfrentar la criminalidad, reducir el gasto público, asegurar la educación de los escolares en su infraestructura y seguridad integral, ordenar tantas leyes absurdas que dañan el ahorro de la nación, fiscalizar y dejarse de viajar de vacaciones cada mes, tratar de ser honestos y honrados siquiera por los meses que faltan para que se vayan de una vez por todas.
No, los perdedores de las izquierdas del odio y el gran perdedor de la “derecha del odio” también, demuestran su ausencia de identidad con la ciudadanía, porque lo que les interesa es tener el poder, como sea, al costo que sea, aun si en ello pierden la poca ecuanimidad que les queda.
Tenemos información que muchos de los actuales Congresistas no reelegidos están buscando chamba para ser desde julio, contratados en el Congreso… como asesores, con el mayor salario y bonos posibles para la categoría ocupacional que consigan estos sinvergüenzas. Y como es costumbre “negocean” con sus votos para aprobar o no aprobar las últimas estupideces de esa fábrica del mal llamada Congreso.
El país no puede seguir así, con un gobierno que no existe en su relación con la ciudadanía, pero bien que se hace notar para dispendios y contubernios. No es correcto que de la enorme planilla del Congreso, que ya se acerca a los cinco mil trabajadores, un apreciable número de exparlamentarios y ex “asesores de confianza”, tengan listas sus pertenencias para estar nuevamente, desde agosto de este año, en el Congreso.
Hay que ponerle fin a esta terrible historia de componendas, padrinazgos y conchudez extrema.
