Lo peor que le puede pasar a un país tan dividido e indiferente, se repite en el Perú como una escena que va a provocar lo mismo: desgobierno, peleas de grupos mercantilistas, dominios políticos de sectores estatales para robar, medios de comunicación usando a sus empleados -no son periodistas- como mercenarios activistas del interés “editorial”, fábricas de fantasmas denominados “trols” para ofender, insultar y agraviar personas que en las redes sociales opinan o dan su parecer cotidiano (para asustarlos y que dejen de expresarse), aumento de la informalidad que se mete a ser ilegalidad y no emprendimiento formal, nuevos partidos que reciclan nombres viejos de partidos fracasados y enfrentados entre sus propios fantasmas… un país donde los que apuestan para llegar delinquiendo, resultan ser los que reciben ministerios, embajadas, títulos de falso honor y hasta órdenes del sol en un cuerpo podrido de miseria humana.
Es doloroso, ya dejó de ser preocupante, nos hemos acostumbrado a aceptarlo por décadas, pero ahora, existe una posibilidad de reivindicación con nosotros mismos si nos dejamos de tonterías y falsos fanatismos para dar un Voto ciudadano por la rehabilitación de la democracia, por la protección de nuestra Libertad.
En la mente de los ciudadanos no cuadran dos temas preocupantes: las tendencias generadas a propósito para confundirnos y los resultados provocados para equivocarnos. Hoy, solo existe la alternativa de la Libertad, o la desgracia de las izquierdas del odio que van acompañadas de los peores políticos de la historia que perdieron esta vez abrumadoramente y quieren seguir viviendo de nuestros impuestos para mantener sus privilegios, sin merecer nada bueno porque ellos son todo lo malo.
La organización criminal detrás de las extrañas elecciones presidenciales parece ser la misma de las encuestas que se fabrican a pedido y a iniciativa de un tridente de maldad y perversidad: medios cuyos dueños no son los que aparecen en registros oficiales, encuestadoras sometidas a encargos especiales de temporada electoral, un círculo de enfermos por el poder que invierten odio permanente y manejan dinero de la ilegalidad que extrae minerales y contamina la Amazonía y diversas “zonas liberadas” del territorio nacional donde se imponen los delitos más graves contra los derechos humanos fundamentales y además, se suman cárteles de la tala ilegal, cárteles de las cuotas laborales en construcción civil, cárteles del contrabando (Puno sobre todo), cárteles en tráfico de especies protegidas, cárteles del narcotráfico que ya exportan fentanilo “p” y látex de opio a México desde la ceja de selva, cárteles del transporte de servicio público y del transporte interprovincial, cárteles del comercio sexual con menores de edad, cárteles de la pesca negra, cárteles de la suplantación de identidad y podemos ampliar más cárteles que en cada especialidad criminal están multiplicándose, como los cárteles de la política con 36 partidos ahora y 50 en pocos meses. Un país dinamitado por cárteles.
Pues bien, la organización detrás de las encuestas + medios y presiones ha tenido un gran problema y es que han dado otra vez con el error de poner un alfil incontrolable que les apareció sin calcularlo y les voltea todo el plan. Eso ocurrió, porque fueron variando de “posibles inflables” a varios ases en pugna (Nieto, López Chau y Belmont) que no les resultaron favorecidos para la segunda vuelta y en cambio, se les metió por los palos el innombrable de Sánchez, como pudo haber sido el ultraizquierdista Atencio si no se ponía tan extremista al inicio.
Sánchez es un impresentable para los jefes que ordenan las encuestas y las portadas, para los que anidan en la ONPE y el JNE, esa es la opinión que circula frente a un fraude que se supo que se iba a dar, pero no se peleó para probarlo desde antes y no cuando ya estaba cumpliendo su nefasto fin.
El panorama no es complicado, hay forma de responder y se llama Voto Ciudadano a favor de la Democracia y la Libertad, jamás por la izquierda del odio, por el comunismo escondido en nombres tan burdos como “juntos por el Perú” (y nadie debería usar la palabra Perú para enarbolar la destrucción de la patria).
Hoy en día, es Keiko Fujimori la oportunidad de la esperanza, pero una esperanza que exige participación con el Voto Ciudadano e inmediatamente después, participación rehabilitando la Democracia, defendiendo la Libertad.

