No se trata de discutir frases o comentarios de otros, sino de LEER con claridad, observar con prudencia y no seguir lo que otros mencionan como cierto, sobre todo si se trata de nuestro presente y el posible camino al futuro que nos espera (y desespera), en caso la ultraizquierda pueda volver a convertirse en gobierno porque permitimos que la mentira asegure la indiferencia de la clásica e irresponsable frase nacional “no pasa nada”, porque esta vez no estamos frente a la anterior izquierda tímida, medio acobardada por su extracción social frente a las izquierdas progres y caviares que la discriminaban y le imponían ministros, asesores, funcionarios de rotativa contratación en el Estado, hasta embajadores jubilados y embajadores políticos en un gobierno que no les pertenecía pero lo usaban, como lo han hecho con casi todos los gobiernos desde el año 2,000.
País de irresponsables indiferentes, de acostumbrados “mira de costado, grita de espaldas”. ¿Eso es el Perú de este siglo de tantas contradicciones donde lo irracional se ha vuelto discurso y verdad impuesta sobre nuestra callada protesta interna? ¿Seguimos atontados mirando, despreciando y desvalorizando el error fatal? Estamos en una elección que no se descompone en primera y segunda vuelta, al contrario, se vuelve complemento de la marcha al poder “del campo a la ciudad”, para destruir, arrasar, conquistar y construir “una nueva sociedad”, un nuevo “perú” (con minúsculas). Así de claro es el asunto de la supervivencia de una democracia débil que tiene que ser rehabilitada o destrozada al fin (en la secuencia del marxismo leninismo y el maoísmo que se han unido para la lucha del odio contra la nación).
El movimiento político de las ultraizquierdas es la suma del partido comunista Patria Roja (maoístas), el partido comunista peruano (marxistas leninistas), el mal llamado nacionalismo (extremistas y violentistas de izquierda), el partido humanista o lo queda del así denominado (marxistas de discurso, burócratas de convicción) y rezagos de anti fujimoristas (una nueva concepción de los que no son nada, pero siguen siendo marxistas de slogan). Esa es la realidad funesta de lo que está rodando como maquinaria contra nuestras Libertades.
¿Lo entienden los que se dicen demócratas, pero solo ven sus intereses en el espejo de su triste decadencia?
Estamos en la hora, ahora. Estamos en el momento de la decisión o la traición. No hay términos intermedios en este trance. o damos un Voto Ciudadano por la rehabilitación de la democracia o hundimos nuestras libertades.
Los incautos y los ingenuos están despareciendo por fin, para darle espacio a la razón y la inteligencia popular, pero cuidado, aún falta educar a muchos indiferentes.
