La extrema izquierda no ha llegado por su talento, que no lo tiene, ni por aceptación o respaldo popular, que tampoco lo posee, a esta segunda vuelta presidencial. Su presencia casual responde “al error procesal” de los operadores que han usado intencionalmente la ONPE (en nuestra opinión) más la suma de sus aliados, que se evidencian en el pensamiento ciudadano, en la suma de encuestadoras + medios y grupos de presión (dinero informal que usa la ilegalidad como arma de riqueza y poder). Esa perniciosa trilogía va en paralelo a la ONPE descubierta, a la ONPE desatinada, a la ONPE que no ha armado sus cuadros de influencia negativa ahora, sino desde hace buen tiempo, sino no hubieran existido “los anforazos”, detrás de los cuales estaban activistas de ONG y medios que instalaron la pirámide progre y caviar. ¿No lo sabían? ¿No lo recuerdan?
Desde el gobierno de Paniagua, sutilmente ubicados en algunos medios -en segunda línea- y en varias ONG que recibieron donaciones políticas y valijas de sustento financiero no declarado (de acuerdo a nuestras fuentes), los operadores electorales se hicieron de un mapa de presencia y trayectoria, presencia y proyección. Había que ser parte de la escuelita que rodeaba a los demócratas de aquellos tiempos, a fin de tapar la formación marxista de los jóvenes que pasaban de fracasadas luchas políticas en sus universidades privadas, para insertarlos en la ONPE y en el JNE, a fin de tomar progresivamente el control y desarrollar los equipos… a lo largo del tiempo.
Y el tiempo pasó y se hicieron de observadores internacionales, viajeros del Estado, dueños de viáticos y de becas por el mundo, organizadores de conferencias, cursos y seminarios y hasta coffee break para ayudar a sus amigas.
Programaron la secuencia y los escenarios, pero fallaron al obsesionarse con López Aliaga (que se ganó el odio a pulso de achoramiento incontrolado). Sin embargo, al querer poner un candidato progre o caviar, cuyo nombre iba desde lo más impensado hasta el del hermano del convicto Vizcarra, jugaban con las encuestas y artículos de opinión -y por supuesto entrevistas repetidas en diversos medios y canales- que los colocaban como los seguros outsiders… y ni uno fue outsider, ni posibilidad, ni nada.
Entonces llegamos a varios procesos amañados poco a poco, hasta que se especializaron en irregularidades y en poner trampas que legalmente no configuran un fraude, siéndolo por supuesto, pero el juego de la legalidad y la ilegalidad lo saben componer y maquillar: todos caen en el discurso de los expertos en justificar las “reformas”.
Por eso consideramos, opinamos que este es un proceso donde llegaron de casualidad -otra vez- a una segunda vuelta y al no tener equipos ni propuestas, los de la ultraizquierda se arman con los más radicales para no perder espacios. Llegaron de casualidad y por error de la propia estructura de la “operación fraude” que le falló otra vez también, a sus patrones (encuestadoras + medios + ONG y grupos de presión). De allí que en esta posibilidad de tener nuevamente el poder en manos de la irracionalidad y la violencia, se han formado dos bloques antes de los resultados del 7 de junio: (a) bloque de negociación política (b) bloque de activación política. El primero, es para asegurarse futuros cargos públicos (ministerios, embajadas, directorios, contratos, licitaciones, becas, etc.) Es una fuente de aprovisionamiento financiero desde puestos privilegiados en el Estado. El segundo bloque, es el que se activa si se pierde la segunda vuelta; ese bloque está activo y parte del hecho de colocar como cuadros técnicos a dirigentes de la alianza extremista “Venceremos”.
Es decir, se suman cuadros políticos del ala marxista natural (académicos y burócratas), con cuadros maoístas del ala radical (agitadores y saboteadores). Y alrededor de ellos, los activistas del juego electoral.
La tarea implícita, ante el posible triunfo de Keiko Fujimori, es tener activada antes del 28 de julio, una escalada de protestas violentas y víctimas aseguradas. Para ello, han visto que se debe cercar los sectores productivos de mayor empleo y de mayor generación de ingresos al erario nacional como son el sector agroindustrial, el sector minero formal e informal, la actividad educativa (los maestros de colegios y profesores de universidades) y de la mano, construcción civil, transportistas de servicio público y subiendo el cuadro para generar amplitud hacia la ciudadanía, algunos colegios profesionales que han venido a menos, pero gritan más. ¿Para qué? ¿Por qué?
El objetivo es que si triunfa una opción por la democracia, en este caso Fuerza Popular con Keiko Fujimori, no se debe permitir que asuma la presidencia, siendo preferible “cualquier otra salida” que permita recomponer a las izquierdas política y electoralmente. Armar el caos, crear las condiciones para la anarquía, asegurar que se rompa legalidad y se legitime cualquier absurdo y para eso, hasta Balcázar podría seguir en la presidencia, si el Tribunal Constitucional lo justifica (y para eso, el TC tiene experiencia).
¿Se dan cuenta? Dijeron que era imposible repetir un fraude y se hizo, porque estamos en el Perú.
Imagen, vía IA
