Las izquierdas del odio llegan a esta segunda vuelta electoral presidencial, de la misma forma que lo han hecho durante décadas de terror y amenazas contra la débil democracia y el incesante descrédito institucional: con el grito de guerra que las predispone a seguir manipulando directa o indirectamente el proceso al que de forma confiada, asisten los ciudadanos, a fin de romper los candados de la legalidad y corromper el debido proceso.
Las izquierdas están en llanto y angustia de desesperación porque se les ha descubierto y sus operadores no se pueden esconder en los medios de comunicación que los secundan, ni en las ONG que los financian, por eso acuden a las fuentes de la criminalidad, los cárteles de las economías paralelas, de los paros y protestas que se vuelven a anunciar ante la inminente derrota que van a sufrir. Anuncian la etapa de pre-violencia, para recrear “ríos de sangre”.
Abandonados en su histeria y esquizofrenia política, en la sicosis partidaria que no les permite llamarse como lo que son, comunistas (socialistas, marxistas leninistas, maoístas, mentirosos, traidores y violentistas), no calzan en el perfil que pretendían asumir hacia los electores y por ello, en su claudicación constante, han juntado a lo peor de lo existencial que les queda, como insignia de la apuesta denominada “JP”.
No son nada, no representan a nadie, resultan siendo los herederos y los remanentes del partido comunista SL y el MRTA, trampolines hacia la justificación de la violencia, eso opinamos.
Esa es la realidad de nuestras opiniones, siempre lo repetimos y ante esta realidad, requerimos la consistencia, sensatez y decisión que la hora presente exige; esas son las herramientas y el antecedente para emitir un Voto ciudadano que haga desaparecer a las izquierdas del odio, desde el 7 de junio hacia adelante.
Compatriotas: No nos vamos a preparar para lo peor, lo vamos a eliminar, tenemos que hacerlo por el bien de la Patria, por un mejor presente para todos, por un gran futuro para nuestras familias.
Imagen adaptada en redes sociales

