Las luchas internas en la alianza electoral “Juntos por el Perú” no son de tipo político, van más allá, hacia los bolsillos y privilegios “que se podrían obtener”, de llegar a gobernar esa concertación del Partido comunista Patria Roja (maoístas, polpotianos), el Partido Comunista Peruano (marxistas leninistas “tradicionales”) y una amplia mezcla de radicales comunistas que se identifican como fieles seguidores de Fidel Castro, el asesino Guevara (a) “el che” y suman fanatismos dependientes de invitaciones, comentados financiamientos y ayuda bolivariana que ahora, se ha recortado significativamente pero fluye desde México y de los cárteles que dan movilidad al gobierno criminal de Nicaragua y por supuesto, a la Cuba que aguanta su propia extinción.
La casualidad de llegar a la segunda vuelta -porque los progres y los caviares se equivocaron en el diseño del fraude que debía favorecer a sus alfiles y no a un radical sinuoso, se escapan de responsabilidades en los actos irregulares que se han detectado y siguen revelándose cada día más- han colocado a una sarta de convenidos para las colectas, en el umbral de las donaciones que no registran las autoridades electorales, sino, ¿de dónde tantos millones para esta segunda vuelta? El despliegue de Sánchez es millonario en recursos y pobrísimo en resultados (nadie asiste y los que se presentan como audiencia, se desmotivan).
Hay una realidad, una evidencia: el movimiento comunista electoral denominado Juntos por el Perú llegó sin cuadros, sin dirigencia nacional, sin estructura organizativa, sin plan de gobierno estructurado; por eso, miró hacia los costados y tranzó con el grupo de partidos que se presentaron como la alianza “Venceremos” que simboliza otro acuerdo de pequeños partidos comunistas, cada uno con su dueño, como el sentenciado por terrorismo Guillermo Bermejo (ex congresista). De esa alianza radical, que obtuvo el 0.8% (si como alianza es solamente el 0.8% entonces cada partido debe ser menos de 0.01%) se buscaron a los técnicos que presentó Roberto Sánchez -el candidato de la toda la ultraizquierda- para el debate pasado, en el que solamente uno parecía ser del clan castillista venido a menos, mientras los demás lo miraban como “no deseado”.
Los mítines, concentraciones, movilizaciones y actividades públicas de Juntos por el Perú como partido político que ha pasado a segunda vuelta no reúnen masas, ni militantes que sean base de respaldo y apoyo para activar la campaña. De allí que las encuestas van dando el rostro de la derrota secuencialmente cada semana; llegamos en consecuencia a una pelea por el dinero de la campaña, que nadie sabe adónde va, cómo llega, dónde viene y qué cuentas engrosa, antes que se acabe esta campaña y el flujo de dinero. Saben que van a perder el dinero y los votos que les facilitarían como con Castillo, ingresos irregulares e ilegales ¿o no fue así y no sería así?
El ultraizquierdista Roberto Sánchez va perdiendo los papeles en este escenario fatal y se somete a los mandos del fracasado partido comunista ‘Nuevo Perú’, otra alianza de radicales que le pone la agenda y le censura los pasos que quiere dar. Además, los dueños del pase a la segunda vuelta hacen públicos sus apetitos y asombran los nuevos jales solidarios a cambio de ministerios, con expresiones de los diminutos -partido Morado en boca de sus frustrados candidatos-que se auto sugieren algunas carteras y el premierato; o López Chau, que no deja de aspirar a lo mismo, aun cuando nos dicen que quiere ser embajador en México. ¿Ya ven?
El asesino de Policías, políticos enajenados, comunistas perdedores, resentidos sociales, envidiosos del éxito de otros, es el politburó de JP para afianzar las prerrogativas de la burocracia directiva que siempre ha vivido del Estado. A eso nos enfrentamos si no les damos una aplastante derrota política y electoral que no es solo el 7 de junio, sino hacia adelante, en octubre de este año también, venciendo en los gobiernos regionales y gobiernos locales, de donde nacen los nuevos grupitos violentos y radicales que quieren destruir nuestra débil democracia.
La pelea existe, es por nuestras Libertades.
