La involución del comunismo es a la vez, la procreación de la mediocridad, en una especie de revolución de la ignorancia y la estupidez donde los militantes y simpatizantes, junto a sus cuadros agresivos de movilización y agitación demuestran cero convocatorias, en una imagen repetida que deja en evidencia el fin de los partidos de eso que se denomina izquierda: comunismo, socialismo, maoísmo, terrorismo, ambientalismo activista y decenas de inventos tipo cáscaras, que no llevan nada dentro, porque son una mezcla de ideologías de ira, resentimiento y señalamiento violento, para destruir conceptos, arrasar argumentos, condenar aspiraciones y matar las ilusiones de los ciudadanos y sus familias, de los emprendedores y sus logros.
El objetivo no ha cambiado en cuanto a su formación en el marxismo leninismo y su variante más sangrienta: el maoísmo y los “pensamientos” tipo “gonzalo”. Sin embargo, la transformación no viene por la ideología, sino por los rostros y los discursos, por la ambición desmedida y el dinero. Hoy las izquierdas son un pésimo remedo de las que pasaron por la Municipalidad de Lima con Alfonso Barrantes Lingán, son una mueca de las que ocuparon escaños en las Cámaras de Diputados y Senadores del antiguo Congreso de la República. No son nada en lo que podrían ser buenos ministros o embajadores de prestigio bien ganado, tal vez lo peor: hay una ausencia terrible de académicos y maestros, reemplazados por copia textos o arengadores de masas que sudan miedo a la verdad que se debía descubrir y conocer en las aulas desde niños, en las aulas hasta graduarse. Nada hay de lo poco y a la vez elogiable -en discrepancia de respeto- con los miembros del partido comunista peruano, partido socialista del Perú, partido socialista revolucionario (herederos del dictador Velasco Alvarado) ni de los esfuerzos de la UDP y la última formación Izquierda Unida.
Nada queda, ni revolucionarios ni guerrilleros, ni lucha armada ni guerra del campo a la ciudad; ahora los han desplazado oenegeros y terroristas, sicarios mediáticos y trastornados transformados.
Ni un solo vocero, cero líderes, ausencia de dirigentes. ¿Quiénes representan a las izquierdas en un país que ya se cansó de la histeria comunista? De Barrantes, Pease, Malpica y Diez Canseco… ¿a la Mendoza, Castillo, Boluarte, Balcazar y ahora Sánchez? Estos últimos, ¿tienen ideas, discurso coherente y participación intelectual? No, nada de formación, cero ilustración. Esa es la realidad de quienes hoy ambicionan llegar al poder para causar daño y destruir lo poco de institucionalidad que resiste. Y es que los carentes de educación política, los que no leen y se copian arengas y panfletos, deben ser enterrados junto a los que les han ayudado durante décadas a mostrar el camino de la violencia como única respuesta.
La democracia y la Libertad son incompatibles con el comunismo, el socialismo o como se llamen los chavistas, castristas, orteguistas, kirchneristas y veronikistas, castillistas, boluartistas y “poco hombre”.
