Lavarle la cara a Ollanta Humala y la prófuga Nadine Heredia; construir una narrativa de un moribundo reo como Alejandro Toledo y la prófuga Eliane Karp; un Pedro Pablo Kuczynski PPK que se moría varias veces también, cuya esposa -de similar manera- hizo una rápida escapada de la justicia; todo ello es el centro de atención y atracción de lo que están publicando, hablando y ensalzando desde varios medios activistas (los periodistas militantes de izquierda) en un afán desesperado para limpiar a sus protegidos de siempre: Humala, Toledo y Kuczynski, junto a sus cómplices. No es un trabajo fácil, es una tarea costosa y aburrida, pero lo vienen haciendo sin mellar ningún gasto, acuerdo o compromiso.
La presencia de la Presidente Keiko Fujimori en incansables jornadas de trabajo los ha puesto más nerviosos que antes, mucho más preocupados que la vieja costumbre de la cancelación anticipada, diciendo “no hace nada, que está esperando”. Fujimori está logrando en poco menos de una semana, atraer un estado de paz mental positivo y un mejor manejo de las posibilidades para los ciudadanos, frente a un país que debería levantarse desde cada pueblo que lo alimenta de esperanza. Los medios de comunicación -izquierdistas- dependientes de dineros poco transparentes, se han puesto en línea contra Keiko Fujimori, pero no les está funcionando la trama del mal. Ahora que Fujimori desarrolla una buena performance, los dichos y malestares de las izquierdas no tienen respaldo y se borran de las redes sociales con las expresiones de los ciudadanos que las rechazan y demuestran que ocurre lo contrario a la narrativa del odio.
Esta coyuntura es favorable a Keiko, le da fuerza y calor popular, pero requiere que sus tres estructuras: ejecutivo con los ministros, legislativo con los Senadores y Diputados, y la más importante, el partido Fuerza Popular abran abanicos de personas desarrollando respaldo político permanente, influyendo en el debate nacional que aún no tiene agenda visible porque se está recomponiendo y, colocando ante los ojos de la gente, cuadros de reemplazo para puestos clave, en una abierta demostración de organicidad, discurso, respeto y liderazgo sostenible.
¿Por qué deben efectuar una estrategia de esta naturaleza? Porque el nuevo rol de la prensa de alquiler es aliarse a la extrema izquierda para atacar al gobierno. En ese juego de maldades, los cuadros del diario La República, que ha caído en ventas, publicidad y nivel de redacción, se han esparcido hacia lados risibles, como lo es el darle figuración a un cadáver político como Humala, en darle figuración a un indulto que sería un insulto en el caso de Toledo o en promover algo así como “una voz reflexiva” con los restos de PPK. Los tres tristes tigres… ya saben.
El Perú necesita partidos, estructuras, cuadros, rostros, mensajes, agendas, ideas y propuestas. En ese sentido, la oportunidad de demostrarlo la tiene Fuerza Popular, la oportunidad de intentarlo la tiene Renovación Popular y la oportunidad de resucitar la podrían tener Acción Popular, el APRA y el PPC pero, sin estructuras, sin cuadros, sin rostros aparte de los magullados, sin mensajes y sin presencia en el debate, sin agendas, las ideas se caen de viejas y las propuestas se las lleva el viento adverso.
Resucitar es rehabilitar la política y este momento es ideal y preciso, rechazando en redes, medios y calles a la prensa de alquiler y a sus nuevos socios, los extremistas de la izquierda del odio.
El juego del odio no le va a funcionar a las izquierdas marxistas leninistas ni a sus liados maoistas., mucho menos a los progres y caviares que anidan en medios que deslucen al periodismo y enaltecen el crimen (de odio).
