Uno podría decir “hay una izquierda tolerante, con la que se puede llegar a consensos” y entonces, volveríamos a la historia absurda de siempre cayendo en la trampa progre y caviar: sentar en una misma mesa a la víctima con el verdugo, a los ciudadanos con el heredero subversivo del discurso del odio, al padre de familia con el criminal envidioso que lo va a extorsionar, a la madre de familia con la congresista de la izquierda que quiere que maten a su hijo (al que está por nacer).
¿Estamos sometidos al imperio cobarde de la dictadura agresiva y violenta de la narrativa progre y caviar que domina todavía los medios de comunicación o somos por fin, hombres y mujeres libres de la mano asesina de los activistas y fanáticos que se autoperciben dueños de la verdad porque están detrás de un micrófono sin eco, una pantalla de televisión asquerosa o escribiendo estupideces en un periódicos o revistas de tintas sucias y portadas criminales? ¿No se puede enfrentar y destruir la perfidia y la perversión militante que por décadas han maltratado la Libertad, desacreditado la Democracia y destruyendo instituciones? ¿No tenemos que explotar de dignidad y acabarlos con las armas de la razón y los argumentos de la Libertad?
La izquierda, amigos y no amigos es -en palabras lo más respetuosas posibles- la porquería que ha dividido a los peruanos, la miseria inhumana que ha enfrentado a todos los peruanos, el veneno inoculado a los niños desde las escuelas dominadas por sindicatos perversos que cambiaron la enseñanza por el adoctrinamiento marxista que decía que nuestra Bandera no era la imagen de “nuestra plurinacionalidad” -esa sucia palabra inaceptable-, que nuestros Héroes no eran Grau, Quiñónez, Alfonso Ugarte, Cáceres o los Comandos Chavín de Huántar que derrotaron a los comunistas de Sendero luminoso, sino aquellos monstruos de los atentados terroristas y los que tomaron los aeropuertos, incendiaron locales públicos y privados, bloqueaban las carreteras y mataban Policías y Soldados… todo al revés, todo cambiado, la sinrazón elevada a nueva razón y nueva verdad inobjetable para fabricar “sus héroes del pueblo combativo y los villanos de la represión” ¡cuánta maldad y mentira contra el Perú y los peruanos!
La izquierda como pueden comprobarlo vive de hacer daño, goza haciendo mal, se vanagloria si el país es un incendio permanente de caos y anarquía para que ellos, los comunistas, justifiquen una nueva constitución, un nuevo país lleno de odio y violencia donde dominen los jerarcas de la corrupción y la impunidad.
Hoy gracias a Dios, los peruanos le hemos dado una respuesta democrática contundente a las hordas del mal, al tener opciones por la Democracia y la Libertad, opciones que necesitan nuestra identidad y respaldo para que en el futuro cercano solo existan partidos políticos que defiendan y promuevan la Libertad y la Democracia, jamás el socialismo, nunca más el comunismo o cualquier otra máscara de la subversión y el odio que la alimenta, así se pongan nombres “tolerables y moderados” porque no debe ni puede existir tolerancia con los intolerantes.
El Perú ha decidido que las izquierdas desaparezcan, hagamos nuestra tarea de inmediato.

