Cansa ver o escuchar en los medios a los “representantes del fracaso y la derrota” que en nombre del marxismo leninismo, el maoísmo y lo que son, cualquier porquería comunista, se ponen a decir tontería y media que no vamos a repetir aquí, porque no les damos oportunidad de ensuciar nuestras páginas de Libertad colocando sus absurdos planteamientos o alocados griteríos, porque eso quieren, que pongamos lo que dicen -una y varias veces- para que se publicite su discurso de odio como si fueran ideas o propuestas dignas de opinión. La basura no se mezcla con las ideas, no contaminemos la Libertad con la porquería comunista. No se dialoga con los que te quieren asesinar.
Sabemos muy bien que los izquierdistas son como una droga, al principio te ponen alegre o eufórico porque te parece que van en el ritmo de lucha que se necesita, pero luego pasan a ser tus peores enemigos, porque usaron tu ingenuidad, porque generan adicción populista, pérdida de la realidad, violencia contra tu familia, rechazo al éxito y al progreso de tus amigos y compañeros de escuela, universidad o trabajo; te incentivan subliminalmente con muchas mentiras adornadas y te manipulan para odiar. Por eso, hay que nutrirnos y educarnos en los valores, principios y virtudes de la Democracia y la Libertad, para respetarnos y ayudarnos entre ciudadanos iguales, no con las hordas del mal.
En el Perú no vamos a reconocer a “la oposición totalitaria”, a la oposición que quiere reivindicar a Sendero luminoso y el MRTA, a la oposición del mal, sino a una verdadera oposición democrática como puede y debe encarnarla Renovación Popular, Avanza País, un partido Aprista renaciente, quizás un nuevo PPC libre de caviares y progres, tal vez Acción Popular sin “los niños y sin los primos” del oscuro asesor del Congreso, un tal Lezcano o el innombrable Mesías “mil partidos” Guevara, destructores del partido del presidente Belaúnde.
Se necesita oposición entre iguales, entre demócratas conservadores y libertarios. No existe oposición entre el bien el mal -cada lado tiene su identidad, procedencia, camino y final-, no existe oposición entre Democracia y perversidad comunista, sino rechazo hacia el totalitarismo marxista leninista de partidos “máscara” o encubiertos en nombre tipo farándula como “ahora nación”, “obras”, “juntos por el Perú”, “buen gobierno”, y otras marcas de “los marcas”, tremendos hipócritas y mentirosos.
¿Acaso López Chau no es marxista? ¿Acaso el humillado perdedor Sánchez no es de la alianza con los extremistas del partido comunista del Perú y ahora también con eso que se llama “venceremos”, los extremistas marxistas leninistas radicales? ¿Acaso nieto no es un “ahora” converso marxista leninista y Belmont un mercantilista aliado de Castillo y de quien le ponga una alfombra de beneficios políticos irregulares? Es decir, tres confesos y un converso por billete ¿no forman “la banda de los cuatro” al estilo maoísta, que es evidente?
La lucha es contra ese cártel totalitario y su narrativa. No tenemos que esperar sus odios, tenemos que atacarlos usando su propio objetivo “hasta la victoria final, contra todo el comunismo, contra toda la izquierda, contra el totalitarismo miserable”.

