La “lucha de clases” como concepto y como práctica fue derrotada por el avance de la democracia y la Libertad en todo el mundo; por eso, allí donde se encendió en alguna ocasión la alienación constante contra la propiedad y el trabajo individual o colectivo como motor de progreso y desarrollo, se logró revertir esa mirada intolerante y vengativa, llena de envidia y resentimiento porque otros lograban lo que los revolucionarios jamás podrían llegar a conquistar: valores, virtudes y ejemplos racionales de conquista de la felicidad.
El comunismo, el socialismo fueron derrotados por los ciudadanos ilustrados, por los educados, por los que leían y entendían, mirando alrededor de sí mismos, que el odio no construye, que la envidia no supera, que la pobreza de la mente no es una forma de estancamiento que se supera matando a otros, sino que existen múltiples formas de educación y ascenso social, educativo, cultural. Lo revolucionario, la estupidez, no educa, no conquista.
En el Perú hemos pasado décadas de estancamiento educativo porque las madrigueras sindicales han producido hordas en el magisterio desnaturalizando sus múltiples bondades, convirtiendo a los maestros en huestes del mal y de la violencia, en una inyección letal de mal ejemplo, huelgas y bloqueo de los estudios de millones de niños y jóvenes cuyos padres callaron ante la paralización educativa pero que ahora, no se callan, no se arrodillan ante la agresividad del mal profesor, del sinvergüenza político sindical que engaña para lucrar imponiendo la ignorancia a los demás.
Aquí no se trata de tolerancia o comprensión, porque nadie puede tener tolerancia o comprensión con aquellos que están haciendo todo lo contrario para destruir la convivencia social. La ira sigue escalando en la izquierda del odio y es momento de aplicar la represión que el Estado de Derecho nos otorga como defensa, en vez de seguir espectando a los revoltosos y resentidos para que hagan lo que les da la gana y sigan destrozando al Perú.
La Ley y la Constitución no son herramientas del mal, sino de defensa contra el mal.
Imagen referencia, detenido por terrorismo

