El Banco Central de Chile publicó el 6 de septiembre su informe de Política Monetaria (IPoM), en el cual muestra que el deterioro, respecto del informe de junio, está concentrado en la economía interna. Identificando menor crecimiento, peor mercado laboral y condiciones financieras estrechas, mientras la inflación, que permanece elevada, no tiene cambio en su trayectoria esperada.
El informe da cuenta que el rango de crecimiento esperado se reduce a 0.25%-0.75% de 1.0%-1.75% y que el desempleo promedio sube a 9.5%, mientras que el desempleo femenino supera los dos dígitos; y que, el IPC se mantiene en 4% y a diciembre pasa de 4.2% a 4.3% incumpliendo el régimen de metas de inflación con objetivo de 3% a dos años.
La estabilidad macroeconómica de Chile se sustenta en importantes reservas internacionales y tipo de cambio flexible. Al cierre de junio de 2026, las reservas internacionales del Banco Central alcanzaron los $ 51,876 millones de dólares, equivalentes a 13,5% del PIB. El propio Banco señala que el régimen cambiario permite que la fluctuación del peso funcione como primera línea de ajuste ante shocks externos, dejando las reservas internacionales para episodios mayor tensión financiera.
El Banco Central indicó que espera una recuperación posterior pasando al rango entre 2–3% en 2027 y 2,25–3,25% en 2028. Pero parte considerable de esa recuperación descansa en que la Ley de Reconstrucción consiga estimular fuertemente la inversión. Sin embargo, lo más preocupante es el deterioro laboral reciente, porque significa destrucción de puestos de trabajo, especialmente formales. Si bien influye el encarecimiento de la contratación laboral el escaso crecimiento económico explica el deterioro en el empleo.
La paradoja se hace más evidente porque el frente externo luce relativamente sólido. Mejores términos de intercambio por el elevado precio del cobre y un pequeño superávit de cuenta corriente en 2026. Además, porque una semana después el Fondo Monetario Internacional, muy diplomáticamente comunicó la renovación por dos años de la línea de crédito flexible a favor del gobierno de Chile[1], pero reduciendo su exposición a 11,800 millones de dólares, sustentado en: “los sólidos fundamentos económicos de Chile” y en que “la reducción progresiva es coherente con el uso previsto y forma parte de la estrategia de salida”.
Asimismo, el Fondo Monetario Internacional indica que “una tasa de crecimiento tendencial cercana al 2% es una expectativa realista para una economía con el nivel de ingreso de Chile y sus tendencias demográficas actuales. Pero ese nivel es una referencia, no un límite, y Chile debería aspirara a más”.
Las proyecciones del Banco Central de Reserva[2] muestran que la desaceleración en el crecimiento económico durante los últimos diez años se ha acentuado este año hasta casi una parálisis, producto del conflicto con Irán, factores estructurales de crecimiento, y porque, el gobierno del presidente Kast no incluyó plan de reactivación. Oscar Landerretche[3], decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile indica que una reactivación “al hueso” incluye reactivación de la vivienda, ya sea vivienda social o de niveles medios y obras públicas e infraestructura.
Sin embargo, la parálisis está en la incapacidad de los gobiernos para elevar el crecimiento potencial de Chile[4] para el cual requieren identificar en que sectores realizar el esfuerzo, la forma de ejecutarlo en el tiempo, teniendo claro que pasa obligatoriamente por una fase superior de exportación de esa producción, para estabilizar el éxito.
Termino indicando que durante mis años de estudio en Chile me enseñaron dos cosas a fuego. La primera, que el plan Vuskovic[5], entre 1970 y 1972, fue el que disparo la inflación, el déficit fiscal, la escasez de bienes y multiplicó la devaluación en medio de una crisis del petróleo. Además, que la locura de Allende, que incluyó sostener a Vuskovic esos dos años, se esparció por todo el país al financiar estatizaciones, reforma agraria, congelamiento de precios y aumento de salarios con emisión monetaria.
La segunda. Que la forma de elevar la productividad y asegurar crecimiento económico creando riqueza para el que no la tenía pasó por el acercamiento efectivo entre grupos económicos (chilenos y japones en el caso de la industria salmonera; y chilenos y americanos, en el caso de la agroindustria) siendo el rol del estado chileno favorecer y simplificar el acercamiento, estableciendo reglas para ello, las cuales hoy toca obviamente mejorar.
Ruego para que esas historias sirvan de guía. Las de éxito para multiplicar las “empanadas” que este año requieren en Chile. Mientras que, las de mendigar y padecer con las Juntas de Abastecimiento y de Precios y las de la Secretaria Nacional de Distribución, para que no se repitan.
#Chile #FMI #JoséAntonioKast #OscarLandarretche #LuisZolla
[1] https://www.imf.org/en/news/articles/2026/09/15/cf-renewed-credit-line-underscores-chiles-strong-fundamentals
[2] https://www.bcentral.cl/areas/politica-monetaria/informe-de-politica-monetaria
[3] https://fen.uchile.cl/academicos/oscar-landerretche-2/ https://www.youtube.com/live/GEQtXp71gH8?si=RP1aIFKN6DfuBChV
[4] https://minutodigital.news/en-chile-lo-unico-que-crece-es-el-estado-la-inseguridad-y-la-informalidad/
[5] Pedro Vuskovic (1924-1993) economista chileno, de origen croata. Trabajo en la CEPAL quien da cuenta que se desempeñó también como profesor en la facultad de Economía y en la de Sociología de la Universidad de Chile. Así como en la Escuela de Economía de la Universidad de Concepción. https://www.cepal.org/es/publicaciones/11894-memoria-pedro-vuskovic
