Leo y me da mucha risa lo que escribe en la red “X” una diputada de la extrema izquierda pituca, de ese muñeco de violencia que se llama “buen gobierno” y no es más que “destruir de buenas a primeras al gobierno” porque todo su discurso es de un odio latente, buscado, preparado para generar caos e inestabilidad, algo propio en los y las marxistas leninistas que así se denominen “demócratas” o se autoperciban políticos de nueva era, son la misma horda de caníbales políticos resentidos de cada mañana que cuando se levantan de sus poltronas, botan espuma y aspiran sentirse dominantes, soberbias, por encima del proletariado engañado, “vencedoras”, como es su estilo apabullante y renegado que no acepta discrepancias porque huye de la derrota ante la inteligencia y los argumentos. Esa izquierda del odio, tan vanidosa, “se regordea en la Cámara de Diputados” en un desembalse de estupideces que anuncian detrás de un micrófono -que se lo van turnando entre uno y otra ignorante- para tener un momento de fotos y noticias en los medios que los acogen “a cambio de la primicia del escándalo”.
Han aterrizado en la Cámara de Diputados, como si fueran divas de la inteligencia y bellezas del debate político, siendo solamente la brigada del odio puesta en escena para eructar contradicciones, ese combustible inhumano que las hace repulsivas, engañosas, sebosas, no atractivas. Son las Diputadas y Senadoras del odio marxista que se desparrama en discursos “pinkis” que nadie cree porque carecen de autenticidad y veracidad. Salen ante las luces y reflectores de los medios dando peroratas y lanzando ofensas con elegancia aristocrática, en pose nueva de la izquierda cultural de fin de semana en Barranco o La Molina, lejos del ruido del centro de Lima que las va asfixiando como los olores que aguantan (y así se les nota, despectivas, lejitos de la masa, salvo para el voto).
Hay una suerte de gorditas enojadas, gorditas resentidas, gorditas no piropeables que revelan que la agenda de las zurdas en el Congreso apunta a que no exista diálogo ni acuerdos y para ello las han soltado al frente de los medios, sus medios, para decir cualquier barbaridad y negar la realidad: NO quieren democracia ni Libertad, les anima el estado de permanencia inacabable de las indecisiones para decir que no hay decisiones, les anima la intolerancia para decir que hay intolerantes, les anima la extrema violencia y el descrédito institucional para cambiar todo lo que les impide llegar al poder absoluto, como la Constitución Política del Perú.
En el Congreso hay tres grandes peligros – problemas: los extremistas afines o herederos de Sendero luminoso y el MRTA; los petardistas y panfleteros de la ignorancia comunista y, las zurdas del odio que se enmascaran en suntuosos trajes para dar la apariencia de lo que no son. ¿Cuál es el frente de mayor riesgo político? el de las agresivas con sonrisa encima de la mentira, porque son desleales, mienten, manipulan y están encendiendo la antorcha clasista y racista que las izquierdas del odio se empecinan en poner en marcha para acabar con la débil democracia que subsiste y no rehabilita en el Perú (siendo ese un gran objetivo olvidado, para que se convierta en la muralla contra la izquierda del odio y sus hordas criminales, de odio también).
