Los grupos de la izquierda siguen como arañas ponzoñosas colocando su veneno unas a otras sobre todo lo bueno que pueda generarse en el país, multiplicando males, demostrando ambiciones por encima de la falsa recomposición de fuerzas que dicen querer refundar para “construir un mejor país”… pura hipocresía radical y caviar.
No quieren insultos, pero los dicen y repiten a gritos. No quieren agravios, pero los multiplican todos los días y en todo momento. Parecen decir que no quieren muertos, pero sabemos, sentimos que quieren multiplicarlos y por eso no condenan el terrorismo ni el narco terrorismo en el VRAEM por ejemplo.
Cuando las izquierdas creen que ya alcanzaron una posición dominante, se juegan el pellejo para acabarse entre ellas pretendiendo ser líderes de algo, al final de nada, pero en ese juego, cuando ven que el poder no es una ilusión, se disponen a arrasar con toda expresión democrática.
Esa izquierda, radical, venenosa, cobarde, usurpadora, estatista, cómplice o apañadora del terrorismo, anti minera, contraria siempre a la verdad y la justicia, no sirve a la Democracia, menos a la Libertad.
Esa izquierda que promueve odio, violencia y resentimientos, aunque está casi extinta, no muere aún y la razón es que no existe un equilibrio de fuerzas y una agenda que la enfrente con colectividades políticas que den la pelea en las calles, en las aulas, en los sindicatos y gremios, porque no se ven en el espejo de la realidad quienes podrían hacerlo. Eso lo notamos más en estas elecciones, donde se dispersan fuerzas por culpa de los medios de comunicación que manipulan el escenario y promueven la división política y el enfrentamiento irracional, mientras siguen cobrando a los gobiernos para tapar sus fechorías.
Para que la Democracia funcione, no necesitamos de esa izquierda repulsiva, poco combativa en ideas, explosiva en resentimientos, panfletaria, de asamblea y no de diálogo. Requerimos Congresistas que lean, estudien, se preparen, sean puntuales, acudan a las universidades a pedir ideas, escuchen a las amas de casa en sus necesidades, exijan a los gremios que se manifiesten. Congresistas batalladores que pechen a los que quieren destruir la Nación.
No debemos tener un Congreso de la mitad hacia abajo, menos aún con esa izquierda que pondrá explosivos que tienen listos para dinamitar la Libertad, la familia y la vida.
Así de claro: Los demócratas no deben ceder ni un minuto a los engaños de las izquierdas, de la prensa corrupta, ni de los mastines de Odebrecht.