A pesar de que Canadá es uno de los principales defensores mundiales de la libertad de asociación y de reunión, así como de los derechos humanos, no aplica los mismos criterios en lo que respecta al régimen cubano. El apoyo económico y diplomático de Canadá a Cuba contradice el discurso canadiense en materia de democracia y derechos humanos.
Canadá ha mantenido relaciones diplomáticas ininterrumpidas y fluidas con Cuba desde 1945, lo que lo convierte en uno de los dos únicos países de América (junto con México) que no rompió relaciones tras la Revolución Cubana de 1959. En la actualidad, junto con México, Canadá sigue siendo uno de los socios hemisféricos clave de Cuba. Canadá ha normalizado el statu quo de Cuba. Más allá de las declaraciones oficiales, Canadá no muestra signos claros de trabajar para poner fin a las prácticas del régimen contra la libertad, los derechos humanos y la democracia, a pesar de que cuenta con la influencia necesaria para ser más eficaz que cualquier otro país, sobre todo tras el colapso de la ayuda venezolana a Cuba.
La duradera asociación entre Canadá y Cuba abarca la diplomacia, los lazos económicos, los esfuerzos humanitarios y los intercambios entre personas, lo que a menudo sitúa a Canadá como contrapeso a políticas estadounidenses como el embargo. El apoyo es multifacético y hace hincapié en los «intereses mutuos» en materia de desarrollo sostenible, comercio y «estabilidad regional». A lo largo de los últimos 20 años (2005-2025), la implicación canadiense ha evolucionado de forma constante como un importante mercado emisor de turistas, inversor y mediador político, con respuestas de desarrollo y una mayor intervención humanitaria en medio de las crisis de Cuba (por ejemplo, huracanes, recesión económica posterior a 2020). Sin embargo, el apoyo político, el comercio y la inversión siguen siendo los pilares fundamentales.
El 25 de febrero de 2026, Canadá anunció una ayuda humanitaria adicional de 8 millones de dólares canadienses para cubrir las necesidades alimentarias y nutricionales en Cuba. En esta ocasión, en lugar de entregar la ayuda al régimen cubano, esta se canaliza a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de UNICEF, un mecanismo de entrega diseñado para canalizar la asistencia a través de agencias de la ONU, pero el resto de la ayuda descrita en este informe sigue vigente.
Canadá dispone de una enorme capacidad de influencia sobre Cuba: es su socio más importante en el hemisferio. Al mismo tiempo, Canadá debe esclarecer su responsabilidad directa e indirecta en las actuales vulneraciones de derechos humanos que contradicen sus obligaciones y su política internacional.
El informe abarca un amplio espectro de ámbitos relacionados con Cuba, desde la sociedad civil, las empresas y el Gobierno canadienses hasta las inversiones, y ofrece elementos clave de cada uno de ellos.
A continuación, gracias a Prisoners Defenders publicamos el informe elaborado por la ONG Consorcio Justicia que desvela cómo el régimen totalitario de Cuba ha basado su subsistencia en buena parte al apoyo político y económico del gobierno y las empresas de Canadá.
Puede leer el Informe completo en español aquí: https://drive.google.com/file/d/1rUfq4OAsPC2KBZqw6xEWm1efsOiHD3Na/view

