Es importante decir las cosas con absoluta claridad: las regiones, como estructura paralela al Estado no sirven, estorban, se vuelven guaridas de caciques y fuentes de cárteles de la corrupción. Ni un solo indicador demuestra que las regiones hayan tenido logros propios en favor del pueblo, al contrario. Solamente en el balance de ingresos e inversiones productivas, es escandalosa la forma en que se han usado recursos públicos para nada bueno.
El crecimiento insostenible e injustificado de una burocracia totalmente improductiva es la única gran razón de ser de las regiones, además de los registros de corrupción e impunidad; todo eso es más que suficiente para desmontar las estructuras regionales de ineficiencia e ineptitud que han dañado la economía, han perjudicado el desarrollo y han obstruido el progreso del país en su conjunto.
Lo que se requiere y es urgente se llama descentralización y eso, no significa poner oficinas con decenas de empleados administrativos en las ciudades capitales de los Departamentos, sino organizar fuerzas del impulso técnico al desarrollo, brigadas de la producción, comandos de expansión formativa y acompañamiento en la puesta en marcha de cientos, sino miles de proyectos de inversión.
Es más, resulta increíble que la parte formativa –educación y crecimiento técnico/profesional- no se encuentre en las áreas de mayores posibilidades agropecuarias por ejemplo, a la agronomía, las ciencias forestales, las agroindustrias alimenticias, la administración del campo, ¿No son carreras técnicas y universitarias que deberían ser priorizadas en la atracción al talento juvenil? ¿Dónde se enseñan? ¿Dónde se cuenta con el soporte educativo de teoría y práctica, de capital inicial o financiamiento semilla?
El Perú es una nave al garete, que se hunde porque sus propios tripulantes hacen huecos en la barca y aún así se resiste al hundimiento, pero siempre hay una luz de esperanza. Hoy como ayer y como mañana, esa luz se llama descentralización efectiva, no regionalización obstructiva.
La descentralización repito, no significa crecimiento de oficinas, ni ampliación de la planilla o los presupuestos en gastos corrientes de forma indirecta, al contrario. A diferencia del modelo peruano de la delictiva regionalización, donde se reproducen la corrupción, la ineptitud y la ineficiencia, existe la plataforma de la descentralización y buena gobernanza, ese es el camino.
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