Si los chinos tienen algo de interesante, es que ahora no leen lo que sus ancestros les inculcaban, como el amor a la tierra, la pasión por la comunidad, la entrega a causas solidarias y muchas otras nociones que en el caso de Mao Tse Tung se volvieron el alma en la prédica para la conquista del poder, sin fechas, sin rutas preestablecidas, sin peleas internas y formándose en la educación que les negaban. Y aunque eran pocos los instruidos, en cada sesión de trabajo popular era imprescindible formar, educar, aprender y practicar. Así se hizo el largo peregrinaje en la revolución china, algo que luego de los tiempos, se ha transformado en la moda de ser soldado, empresario del capital del Estado para infiltrar, invadir, arrasar y conquistar otros territorios, a fin de rodear “al imperialismo” y engullirlo (lean los discursos de Mao para corroborar; China se encuentra en otra etapa de su revolución).
Los chinos juegan con el desorden propio, con un supuesto poco conocimiento del lenguaje y de las costumbres, pero en realidad, se introducen lentamente en todas las esferas para dominar nuestra integridad como país, eso es lo evidente. Así, los dirigidos por el partido comunista chino (PCCH) no son empresarios comunes, son clanes de intervención económica, perfectamente adoctrinados. Los vemos en la minería legal e ilegal (van a dos caras), en la obra privada y pública (construcción), en el proceso de penetración en las finanzas (banca y gota a gota), y ahora se han extendido tanto, que se encuentran en los medios de comunicación “esparciendo dominio” y no lo vemos siendo muy visible. La política no es un Chifa, es la larga cola del dragón rojo.
Pero además, el gran error de los chinos -PCCH- es que no comprenden que la sociedad peruana es un conjunto de contradicciones que funcionan de forma automática para repeler esos afanes. Sabemos sacarle la vuelta al “sacavueltero”; eso no es política de Estado sino reacción natural propia del mestizaje fabuloso de nuestro país (donde hay de todo y de todos, como en la plancha Tay Pá, que sin insumos peruanos sería desabrida).
Lo del Puerto de Chancay y la jugada legalista ¿es una alerta? No, es más de lo mismo, como con Chinalco y su apropiación de carreteras, o Shougang en Marcona donde sigue siendo dueña de todo y corazón de nadie, o la misma Las Bambas, donde la empresa MMG es de lo más desprestigiada y desacreditada y todos esos rostros son los tres rostros chinos: amigos, compañeros y puñal en tu contra. ¿Los chinos hacen lo que les da la gana? ¿Por cuánto tiempo más?
