Si bien es cierto que podemos emplear distintos indicadores y estudios base para definir a las clases medias, justamente en su variedad y diversidad reside la esperanza de consolidar el camino de su progreso y crecimiento, lo que representa esas mismas potencialidades para todo el país, como necesidad y efecto imparable, constante, de necesidades aspiracionales, en un camino que se va ampliando cada vez más si sabemos promoverlo, pero que puede reducirse constantemente con gobiernos de las izquierdas -variadas y negacionistas- como ahora lo padecemos (siendo la secuencia y consecuencia de su primera fase con Pedro Castillo).
Hay que entender que tener clases medias fuertes y expandidas geográficamente, permite desarrollar polos de mayor amplitud en forma rápida, lo que resulta a su vez evidente en una mejor inclusión financiera, mayor oferta educativa, renovación de infraestructura en el hogar, acceso y mejora a los mercados, progreso y desarrollo, lo reitero, constantemente. La primera prueba de fuego para lograrlo está en tres vertientes inseparables como son seguridad, confianza y compromiso.
Seguridad que nace del Estado hacia las personas, un tema que está muy débil en cuanto a la nula capacidad de prevención y represión al delito, en especial al de todos los días, el que afecta cuando uno está en su casa, al momento de ir a la escuela, trabajo o universidad.
Confianza, que nace de la gente hacia el Estado, un péndulo que puede ganarse día a día, siempre y cuando los representantes del gobierno -en especial desde el Congreso- den muestras de unidad de criterios y acuerdos finales. Unidad de criterios es conocer el objetivo común, por encima de las prioridades políticas partidarias.
Compromiso, que nace de los ciudadanos y a la vez desde el Estado, en forma paralela. Este último punto es muy difícil de conseguir y mantener, si antes no se hace evidente la seguridad y la confianza. Entonces, construir confianza y asegurar la vida en sociedad, no son temas de promesas de un grupo, rechazadas por cada uno de los demás partidos, frentes, alianzas, medios y oenegés jugando a la opinión por encima de las ideas, sino que se trata de dar el salto al encuentro de lo que puede unir para resolver.
Las clases medias –así, en plural- no son estáticas, desde ningún punto de vista, no son una estadística concreta en naciones que cambian decisiones por intereses de grupo y en eso, se debe cuidar mucho del contagio y la conducta gubernamental, por ejemplo en cuanto a la remodelación tributaria del trato a las pequeñas y micro empresas, duramente afectadas por cargas impositivas irreales y una superintendencia que teniendo equipos de gentes bien entrenadas y herramientas para conseguir sus objetivos, se digita en cifras objetivo a costa de multas y procesos arbitrarios, porque está invadida de decisiones políticas por encima de las decisiones técnicas.
Y en otro sentido, el ahorro de millones de trabajadores para la jubilación -vejez- y los fondos de pensiones, son una fuente gigantesca de crecimiento, que podrían triplicarse si se ampliara rápidamente la cobertura y densidad de cotizaciones, y si se educara en inversiones personales y familiares a todos, protegiendo las decisiones de los trabajadores para anticipar su jubilación como herramienta de primer piso de protección si lo desean: allí va un buen consejo que le permitiría al país que sus clases medias tengan un colchón de más de cien mil millones de dólares en los siguientes diez años (pudo haber sido el doble, pero los retiros de los Fondos AFP han hecho que se derrumbe el ahorro de más de seis millones de afiliados, de un total de nueve millones que sobreviven).
Para lograrlo, es preciso tener un gobierno de amplitud, un congreso racional, instituciones que vuelvan a ser independientes del poder y que ofrezcan y demuestren compromiso con todos, pero vemos que estamos en rumbo contrario permanentemente. La confianza NO crecerá en un país que dependiendo hoy más que nunca de la seguridad patrimonial de los trabajadores, se encuentra en un panorama de incertidumbre interminable.
Por eso, ahorro, menos impuestos, mayor acuerdo en puntos fijos: construir democracia, esa es la urgencia, con seguridad, compromiso y confianza. ¿Es posible?