El envejecimiento de la población mundial incentiva una creciente participación de los sistemas de capitalización en la construcción de pensiones adecuadas para los trabajadores. Por ello es muy relevante perfeccionar su diseño en los siguientes siete aspectos:
- Mejorar la cobertura: En América Latina, los cotizantes corresponden a 33,8% de la Población Económicamente Activa (PEA), mientras que en los países de la OECD corresponden a 72,1%, más del doble. Actualmente, sólo 1 de cada 3 trabajadores en promedio, se encuentran cotizando en América Latina, fenómeno que está directamente relacionado con el grado de desarrollo económico y con la informalidad laboral de la región. Un aumento en la cobertura a los niveles europeos implicaría que los montos de las pensiones autofinanciadas de América Latina podrían más que duplicarse en promedio, con una reducción muy significativa del gasto fiscal en pensiones no contributivas.
- Establecer programas de pensiones no contributivas: Como el aumento de la cobertura no se puede materializar en el corto plazo, es necesario establecer y/o potenciar programas de pensiones no contributivas bien diseñadas y focalizadas, para ayudar a los mayores que no tienen derecho a una pensión contributiva adecuada.
- Dotarlos de una institucionalidad técnica que actualice periódicamente sus parámetros: La tasa de cotización de los países de la OCDE es el doble de la de los países latinoamericanos y la edad efectiva de jubilación es más alta también. A pesar de que las expectativas de vida están creciendo más fuertemente en los países latinoamericanos, la tasa de cotización y la edad de jubilación en todos los países han permanecido constantes, con la sola excepción de México. Es necesario actualizar periódicamente los parámetros, para alinearse con las tendencias internacionales y cumplir con la suficiencia en pensiones.
- Mejorar la rentabilidad y seguridad de las inversiones de los fondos de pensiones: Considerando el significativo impacto de la rentabilidad en el ahorro que se acumula en el largo plazo, ésta es un área de permanente actualización, considerando la flexibilización de los límites de inversión, la ampliación del número de instrumentos elegibles, los activos alternativos, los multifondos y target date funds.
- Impulsar en forma decidida el ahorro previsional voluntario (APV): Es clave en un escenario en el que las cotizaciones obligatorias son insuficientes para financiar pensiones adecuadas. Además de los incentivos tradicionales como el tributario, otorgar algún grado de liquidez a los ahorros y el aporte de empleadores (matching contribution), es posible estimularlo aún más, introduciendo mecanismos basados en la economía del comportamiento, tales como: Inscripción o enrolamiento automático, incremento automático y gradual de la cotización y establecer un número limitado de opciones predeterminadas, que facilite la participación de los trabajadores. La experiencia internacional (EEUU, N. Zelanda, Italia, Reino Unido, Turquía, Lituania, Polonia FIAP / NOTAS DE PENSIONES 2 N.º 63; MAYO 2022 e Irlanda), muestra que el enrolamiento automático a planes de pensiones se ha convertido en una de las principales palancas de impulso al ahorro previsional voluntario, ayudando así a complementar las fuentes de ingreso para la jubilación de miles de trabajadores.
- Perfeccionar la etapa de desacumulación de los sistemas: Estableciendo modalidades de pensión que se ajusten a los principios de seguridad social y a los requerimientos de las personas, entregando asesoría a los afiliados al momento de seleccionar la modalidad de pensión, implementando un sistema de consultas y ofertas de montos de pensión eficiente, perfeccionando la regulación de cálculo de las pensiones y actualizando periódicamente las tablas de mortalidad y de expectativas de vida.
- Comunicación y Educación Financiera sobre pensiones: Para aumentar los montos de las pensiones es necesario que los trabajadores estén informados respecto a cómo van progresando en la construcción de su futura pensión y que tengan los conocimientos para entender la información que reciben de su administradora de fondos. Los países deben tener estrategias nacionales de educación financiera sobre jubilaciones y pensiones.
Tenemos el convencimiento de que la solución al problema de las pensiones contributivas no pasa por volver o expandir los sistemas de reparto. Dichos sistemas son inviables en el largo plazo debido a que, por el envejecimiento de la población, habrá menos trabajadores activos para financiar la pensión de cada adulto mayor.
En efecto, según cifras de las Naciones Unidas, el número de personas con edades entre 15 y 64 años en relación con la población de 65 o más años en Latinoamérica y el Caribe, disminuirá de 7,5 en 2020 a 3,8 en 20501 , una caída de 49% en solo 30 años, situación que se agravará aún más con la informalidad laboral latinoamericana, desfinanciando así en gran medida a los sistemas de reparto e imposibilitando entonces que entreguen pensiones adecuadas.
Los sistemas de capitalización individual deben ser parte fundamental de la construcción de pensiones adecuadas, y es indudable que su diseño, parámetros e institucionalidad requieren ajustes, tanto en la etapa de acumulación como en la de desacumulación. No obstante, la necesidad de dichos ajustes no debe ser motivo para cuestionarlos estructuralmente y, por el contrario, los perfeccionamientos deben ser adoptados con urgencia para el bien último de los trabajadores y de las finanzas públicas.
Nota de Redacción: El documento completo puede revisarlo en el siguiente enlace https://www.fiapinternacional.org/wp-content/uploads/2022/05/Nota-de-pensiones-63-Feb-Mayo-ESP.pdf