Lo dijo claramente nuestro Director en una entrevista con Luciano Revoredo en laabeja.pe: “No tenemos gobierno, no tenemos oposición. No existe una oposición colegiada, valiente, con objetivos compartidos, con agenda y mensaje, que dé la cara, que dé la pelea, que sepa combatir, que responda con fuerza y energía, sin cansancio, todos los días” y esa, es la verdad más aterradora que nadie ha dicho hasta ahora, pero es una verdad que remueve la conciencia y está animando a los ciudadanos a levantar la mirada, a darle fuerza a sus voces en las redes sociales, en casa, en el trabajo, en el ómnibus o la combi, en el comedor popular o en los mercados; hay que hablar, hay que dialogar y motivar a rebelarnos contra el silencio de los partidos que dicen ser de oposición y contra la opresión del gobierno de ultraizquierda que sigue empobreciendo al país.
Y la sentencia es clarísima: “No puede haber cobardes en la oposición”.
El Perú ya no está para mesas de diálogo caviar o para acuerdos nacionales entre incompetentes que no representan a nadie y una banda de cómplices del fracaso del sistema democrático que no han podido edificar con fuerza y respeto. Por eso estamos en una sociedad medianamente democrática –nada más-, que tiene que aceptar absurdamente la convivencia con el comunismo, que sigue arrastrando al país al abismo sin retorno. ¿Y lo permitimos, y lo toleramos porque hay que ser respetuosos con nuestros asesinos?
Es intolerable que se reconozca nivel moral y patriótico a una horda de comunistas, de ladrones, de ultraizquierdistas aupados en el poder para esquilmar nuestros recursos y para dilapidar nuestros impuestos. Es inaceptable, injustificable, pero los medios nos venden un martilleo constante de “aceptación y tolerancia”. ¡No! eso no se puede seguir permitiendo.
Seamos intolerantes con el comunismo y el terrorismo que está sentado en el congreso, en palacio y en los ministerios.
Seamos intolerantes con los ladrones y con los cobardes que se convierten en cómplices.
Seamos intolerantes con los medios alquilados, con esos segundones que dicen representar al periodismo y no son más que podredumbre detrás de una cámara de televisión o un micrófono ajustado a sus bolsillos.
Seamos intolerantes para ser más patriotas cada día.
Cuando un país sigue sin rumbo y la oposición no existe ni en el papel, es el momento en que tenemos que asumir nuestro lugar los ciudadanos. No dejemos de hacerlo, seamos intolerantes.