Recojo una frase que resume el sentimiento popular: “nos quejamos, pero los dejamos”. Y es en esa expresión racional que seguimos dando vueltas, esperando que otros hagan lo que nosotros debemos exigir, para que los que gobiernan, desde el ámbito de una alcaldía distrital o provincial, en un gobienro regional, emitiendo leyes por destajo en el Congreso de la República o dilapidando nuestros recursos desde el gobierno central, cumplan con sus deberes y obligaciones y se dejen de estar vacacionando y usando los dineros públicos para pagarles sus placeres y mendicidad burocrática.
Nos gobiernan los incompetentes y les pedimos competencias de gobierno, eso es absurdo, este no es un sistema democrático frágil, sino desmembrado y atacado a diario en todos los flancos para dar la sensación que la democracia no sirve y esto, no es democracia en su real definición, sino una máscara de perversión del significado de la Democracia que debemos reconstruir en todos sus aspectos. Y de eso se aprovechan las extremas izquierdas y los mercantilistas, para decir… “esta democracia, no es democracia”, cuando la frase debe de ser “esta anarquía, es tu democracia” (y no te haces cargo de tu desgracia).
Pero los piratas de la democracia, los cancerberos de las libertades se cierran en unidad frente a la ciudadanía dividida y fragmentada en decenas sino cientos de organizaciones, miles de grupos en las redes o en cadenas de WhatsApp, cada una dueña de sus verdades, cada una enfrentada y envidiosa de la del costado, porque la soberbia de los mediocres es inimaginable cuando de intelectos se habla. Todos son los dueños de las soluciones frente al desgobierno que nos oprime y exprime, no hay unidad y eso, la unidad, es el punto de partida, sino, seguirán los ladrones, los corruptos, las viajeras y los caraduras, por los siglos de los siglos… largo tiempo el peruano oprimido.
Y por eso, hoy como ayer y antes de ayer, gobierna una izquierda torpe -en su segunda etapa-, amarrada en intereses y contubernios, con lo peor de la política peruana que vive y se replica en el hoyo negro de la corrupción y la impunidad, carentes de ideas, propuestas y transparencia fundada en la honestidad.
Se necesita ir uniendo voces, desde las más pequeñas, haciendo tareas de unidad, con objetivos claros y plazos de cumplimiento. No se trata de que se vaya Dina y entre un sinverguenza del Congreso “mientras se convocan a elecciones” porque el terremoto sería peor a la actual suma de temblores, sino que frente a todos los escenarios posibles, se tiene que partir de exigencias inmediatas y una de ellas, es que debe removerse todo el gabinete ministerial, porque es insostenible, inaceptable y ya está demostrada la incapacidad que lo consume y destruye al país.
Los gremios y las voces que de alguna forma son apreciadas en el país, las pocas que quedan, pero allí están, esas son, siguen siempre limpias, tienen el deber de plantear un gabinete de conducción nacional frente a lo que vivimos: recesión prolongada, producción en estancamiento, ahorro e inversiones privadas en retroceso, desborde en delincuencia e inseguridad absoluta, desempleo imparable, hambre y miseria extendidas de forma intolerable e injusta, teniendo a la mano la maravillosa y extraordinaria oportunidad de poder revertir este estado de cosas graves, cuando por ejemplo contamos con carteras de proyectos de inversión minera que superan ampliamente los US 50,000 millones de dólares y tenemos muchas ventanas de generación de empleos sostenibles, creación de nichos de negocios, ampliación de opciones para el progreso y el desarrollo de todos los peruanos, sin excepciones.
No podemos ser un país engañado, una nación tolerante con el desacierto y por eso, la orden está dada: Señor Otárola, señores ministros, están despedidos. No esperen mucho para irse, es hoy, no mañana, sino será su gran responsabilidad lo que ocurra en el Perú (además de los temas que tienen pendientes con la justicia cada uno de ustedes).