Cuando un país se atreve a pensar por sí mismo y no a seguir siendo espectador del desatino y la ignorancia que inducen subliminalmente los partidos políticos de las izquierdas en especial, se despierta en la conciencia de cada ciudadano una luz de esperanza y un grito de reconquista que hace que sea posible volver a soñar en el progreso y el desarrollo. Eso, justamente eso está sucediendo en Chile ahora, luego de tiempos oscuros que fueron sembrados impunemente por los carteles de la política y sus aliados en los medios de comunicación y en cierta clase empresarial dubitativa con la democracia y la libertad.
Pero ese despertar debe ser más fuerte y no quedarse en casa, en la mesa con los amigos, en las encuestas ocasionales o en el twitter y el Facebook. Tiene que trasladarse al transporte público, al centro de trabajo, a la escuela y la universidad, al café y al concierto, a la playa y la montaña, a la Araucanía y los bosques inmensos. Hay que ser más atrevidos y lanzarse al enfrentamiento de los argumentos con el gobierno, con los sinuosos convencionales constituyentes y con la prensa esa, que se hace del rostro de otros que no son nada y quieren todo.
Es la prensa, son sus negocios grises, es la manipulación la que siempre recoge las miserias de los discursos de las izquierdas y las reproduce como algo “que es razonable, potente, inclusivo, trasversal”. Esas barbaridades no son nada bueno ni para Chile, ni para ningún país en el mundo. Y por eso, en silencio primero, a voces más potentes después, escala la indignación traducida en una sola palabra: “Rechazo”, y ese rechazo, es al gobierno imprudente que no hace nada bueno, y es rechazo a la propuesta imprudente de Constitución, que no significa nada bueno.
Y es que una nación no puede ser copia de una vecina casi-nación, una Constitución no puede destruir el concepto de Patria y plurinacionalisarla (que hasta ahora nadie sabe qué significa esa tontería). Un país no puede permitirse tener dos o tres tipos de justicia para una sola Bandera. Un territorio no puede subdividirse en zonas liberadas donde se implantan derechos sobre los de un país. Y entonces, frente a este enredo legislativo de artículos aprobados que se contraponen, donde las nuevas “ideas” se escriben para destruir lo avanzado en la historia, las voces de consenso, las voces de opinión independiente han hecho su tarea, explicando, educando, haciendo seguimiento diario a cada propuesta convencional para desmenuzarla y ver si es buena, si es correcta o si se trata de dinamita y caos convertido en letras que luego van a explotar.
Lean bien esta frase: América Latina se va a recuperar cuando Chile diga contundentemente “Rechazo” a la nueva Constitución que nació mal, se hizo mal y terminará donde deben ir los despojos de la irracionalidad.
Gran abrazo amigos chilenos.