Las intensas lluvias que se registran en diversas regiones del país incrementan el riesgo de deslizamientos de tierra, un fenómeno que puede ocurrir de forma repentina y generar graves daños a viviendas, carreteras y centros poblados, especialmente en zonas ubicadas en laderas, quebradas o cerca de riberas de ríos.
De acuerdo con reportes del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico, en el Perú se han identificado 838 zonas críticas expuestas a deslizamientos, inundaciones y huaicos, lo que pone en riesgo a más de 414 mil personas y alrededor de 114 mil viviendas, ubicadas principalmente en áreas vulnerables a lluvias intensas y suelos inestables.
Ante este escenario, Víctor Orellana, director de Riesgo País, explicó que el incremento de precipitaciones puede saturar los suelos y debilitar su estabilidad, lo que eleva la probabilidad de derrumbes en diferentes regiones. En esa línea, el evento Riesgo País 2026 celebrará su tercera edición el próximo 28 de mayo.
“Los deslizamientos no siempre ocurren de manera totalmente imprevisible. Muchas veces existen señales o condiciones que permiten anticipar el riesgo, por lo que es clave fortalecer la prevención y el monitoreo en las zonas más vulnerables”, señaló.
En ese sentido, el especialista de Riesgo País, organización enfocada en la prevención de desastres, brindó algunas recomendaciones clave para reducir los riesgos frente a este tipo de emergencias.
- Identificar y monitorear las zonas de riesgo. Las autoridades deben actualizar los mapas de peligro y vigilar permanentemente las áreas donde existen antecedentes de deslizamientos o donde las condiciones del terreno puedan representar una amenaza para la población.
- Fortalecer los sistemas de alerta temprana. Implementar mecanismos de monitoreo de lluvias y movimientos del terreno que permitan advertir a la población con anticipación y facilitar evacuaciones oportunas.
- Evitar nuevas construcciones en zonas vulnerables. El especialista remarcó la importancia de promover un adecuado ordenamiento territorial para evitar que más viviendas se levanten en quebradas, laderas inestables o zonas de alto riesgo.
- Mejorar la infraestructura de drenaje y manejo de aguas pluviales. Contar con sistemas que permitan evacuar adecuadamente el agua de lluvia reduce la saturación del suelo y disminuye la probabilidad de deslizamientos.
- Promover la capacitación y preparación de las comunidades. Informar a la población sobre las señales de alerta y las rutas de evacuación puede marcar la diferencia para actuar a tiempo ante una posible emergencia.
“Reducir el impacto de los deslizamientos requiere trabajo conjunto entre autoridades, especialistas y ciudadanía. La prevención, la información oportuna y la planificación territorial son claves para evitar que estos fenómenos naturales terminan en tragedias”, concluyó el especialista.

