Es impresionante escuchar los ruidos y gemidos de los actores que componen el teatro absurdo que ofrecen las izquierdas del odio todos los días, buscando encender un tema que se convierta en el explosivo que detone esa nueva forma de revolución que se hace llamar “estallido social”, donde en base a engaños y falsedades, se hace del ciudadano, un cebo de la violencia.
No entienden las izquierdas del odio que la violencia no genera “formas de democracia”, tampoco que la violencia no garantiza espacios sostenibles de libertad. La agresividad diaria para contraponerse a lo que una persona, en sus expresiones transmita algo que sea diferente, mínimamente distinto -ni siquiera opuesto- a lo que progres, caviares y extremistas han criado en sus limitadas estructuras mentales, fanatizados por el marxismo escondido que tienen vergüenza de mostrar, no significa que sea válida esa reacción de “fachisear” a los que no sienten y no creen en la destrucción de valores, principios y virtudes, para crear un paraíso de sin géneros, de autopercibidos cualquier cosa o convencidos que su fracaso debe ser fracaso para todos los demás.
Las izquierdas del odio no generan confianza, carecen de credibilidad, se les conoce cambiantes y convenidas, entreguistas y traidoras. Además, sin tener un solo líder, sin mostrar dirigencia y masa militante, se han vuelto empaques al vacío de contenido nulo, improductivo, que a nadie le anima simpatía, menos activismo.
Han caído directamente en sus propias redes de odio -magnificado-, en ese resentimiento tan notorio que se hace envidia permanente y llanto también, permanente. Cosa paradójica: la revolución que pretenden, no es nada comparada a las revoluciones pasadas, porque ahora es “business left”, sociedades comerciales que van al negocio político de vivir de los impuestos y manejar a su gusto e ignorancia las estructuras del Estado, para ser eternos burócratas y favorecidos burgueses que se asquean de sus camaradas.
Hipocresía, envidia y maldad permanente, ese es el discreto encanto del fracaso de la izquierda progre y caviar.