Entiendo los temores de una crítica fuerte que se sustenta y está argumentada en evidencias, entiendo lo que de repente se piensa “es lo más correcto o lo más adecuado”, pero también entiendo que a la hora de decir lo que uno en realidad piensa y opina, se debe hacer lo necesario, con la mayor claridad y transparencia posible. Esto lo digo ante la posibilidad cierta de causar reacciones en varios sentidos, siendo que pretendo explicar una opinión política.
El Perú, no tiene cabeza pensante en su presidencia actual, sino una suma de improvisaciones y defectos que se han puesto en escena para tratar de llegar al cambio de gobierno cumpliendo tres metas: respetar un proceso electoral, respetar nuestra solidez financiera y respetar a la ciudadanía. Sobre lo primero, el gobierno cumple en su marco de obligaciones y responsabilidades con facilitar el trabajo de los responsables directos (JNE, ONPE y RENIEC). En cuanto a la solidez financiera, hay varios aspectos que no se están tomando en cuenta, como es el caso de PetroPerú, los acuerdos gobierno a gobierno, el impresionante y excesivo gasto en remuneraciones, la carencia de profesionales de amplia visión en el MEF y sus dependencias y el poco sentido de oportunidad que se denota en temas previsionales y de facilitación a las inversiones nacionales y extranjeras. Creen desde el MEF que están allí para los siguientes cinco años y eso, no es así. Y en cuanto al tercer marco de cumplimiento, no se está respetando a la ciudadanía y eso lo vemos a diario porque la inseguridad aumenta, la delincuencia sigue al alza y la impunidad se pasea sobre las víctimas. Estamos en un dos a uno, dos incumplimientos y un acierto.
En consecuencia, no se está haciendo ejercicio de gobierno, sino de propaganda personal, igualito como con la señora Dina Boluarte (un plan de imagen y supuesto legado, con visita al Papa en Roma, igualito, otra vez).
Un gobierno sin cabeza pensante, igual que antes. Un gobierno donde cada quien patea hacia su lado. Un país nuevamente a la deriva, que había entregado confianza no electoral al inicio, se ve burlado otra vez más por un presidente que no está al nivel de lo que exige el Perú y tenía, sin embargo, una tarea sencillísima que cumplir, pero su ego, ambición, desorden mental -eso creemos- y una auto construcción de liderazgo que no posee, le hicieron víctima de su propio delito de poder, igual que con Boluarte, pero peor.
¿Lo mantendrán hasta el 28 de julio de este año? o pedirán que, como el Santo Padre, Papa León XIV lo recibirá en mayo… ¿debe quedarse?
Así visite a Su Santidad León XIV, es inmerecido que vaya como presidente, es inmerecido que siga en Palacio.
