Hace años vinimos contando, comentando, diciendo, anunciando en estas páginas de Minuto Digital news que no existen partidos políticos institucionalizados, sino esfuerzos ambiciosos de apoderamiento de partidos que sean muecas y cáscaras inscritas en el Jurado Nacional de Elecciones y no organizaciones, instituciones como se exige: con estructura, dirigentes a nivel nacional, agenda pública, participación constante, reconocidos voceros y líderes (aunque esto de líderes se supone que es algo propio y no se puede delimitar por Ley, pero en fin, con una nómina de dirigentes de partidos a nivel local, provincial, regional y nacional, algo era posible).
Las leyes no son pro-crimen, sino que los criminales se adaptan a las leyes para que los crímenes sean difíciles de perseguirse, juzgarse y condenarse. Los políticos -vamos a decir que sin serlo en autenticidad lo son en realidad-, los políticos de la actualidad son perversiones profesionales del delito y del crimen, adaptaciones diseñadas para enturbiar el orden y sacar provecho. Que no se puede generalizar es cierto, pero hay que decirlo de alguna forma y no quedar en silencio.
Así, en este próximo proceso electoral que la izquierda del odio NO quiere que se realice, porque insiste en vacar al presidente Jerí y hará lo mismo si asume cualquiera que no sea de la izquierda (marxista, comunista, socialista, caviar, progre, senderista, emerretista, etc.) vemos que el cronograma de la izquierda, en singular y en plural es desmontar, arrasar y generar una “nueva democracia” donde la dictadura, la represión, el odio, la imposición y el desprecio marquen las señales del rumbo del país que les encantaría tener: uno como lo que dejaron en Bolivia, uno como lo que es Venezuela, uno como lo que sigue siendo Cuba. En esos tres casos, un desastre patriótico, un desastre moral, un desastre económico… la perversión hecha control ciudadano y el país, camino al totalitarismo.
Y si vemos en amplitud lo que ocurre hoy en día, en el Perú los partidos autorizados por el JNE Jurado Nacional de Elecciones, casi 40 por el momento, han abierto sus convocatorias “a lo mejor de lo peor” para que aspiren a ser Senadores o Diputados y en algunos casos, presidente del Perú.
En esta conocida tarea delictiva, se valen de la Ley Electoral para legalizar y legitimar el crimen (recuerden: leyes no son pro-crimen, sino que los criminales políticos se adaptan a las leyes para que los crímenes sean difíciles de perseguirse). Usando la Ley, cobran cupos para inscribirse como “pre” candidatos a diferentes tipos de personas, ya sean sus propios militantes, simpatizantes, conversos, amigos de un amigo, varias potenciales víctimas para el desfalco. Los “pre” candidatos donan su dinero o el de una colecta con sus familias y amigos, o el dinero que les pone un cártel del narcotráfico, de la minería ilegal, de la tala o la trata de personas, de construcción civil o del cártel bullicioso del transporte público, para ver si los colocan los de la “asamblea de delegados” algo así como los acompañantes de Alí Babá, es decir, los cuarenta ladrones.
Y estos pagos ¿el partido los devuelve si no es nominado como candidato? ¡Cómo se les ocurre pensar eso!
Los pagos “voluntarios” son en beneficio permanente de delincuentes “obligatorios” (los dueños del partido).
Y así, amigos y no amigos, así estamos camino a las elecciones del 2026, por la más absurda y criminal reforma política y electoral que se pudo poner como Ley.

