El proceso electoral es la continuidad de la interminable secuencia de desastres políticos a los que nos estamos acostumbrando porque queremos ser indiferentes mientras nos vaya regular o por lo menos, bien, mientras no nos cause malestar el error que cometemos, porque no hay nada perfecto y “qué vamos a hacer si es lo que hay, es lo que nos merecemos”. ¿Es así nuestro drama ciudadano y de país? ¿Seguiremos con la costumbre de quizás no votar, de votar por quien sea, de votar “en contra de” o por primera vez, de razonar, leer más y emitir el Voto que sea convicción de nuestra elección y a la vez, de compromiso para exigir un gobierno que trabaje sin robar?
Las preguntas tienen respuesta en los resultados y no en los discursos de ahora, la respuesta es: ciudadanía o lo mismo de siempre, nada.
Del total de candidatos a la presidencia, alrededor de ocho serán el centro de la gran disputa de los pocos votos que se anuncian (55% suman los treinta y tantos partidos). Sin embargo, del probable octavo lugar al probable decimosexto, pelearán por estar entre el 0,1% y el 0,5% para poner en sus CV “excandidato a la presidencia”. Ser “ex” resulta una nueva condición del perdedor, pero la realidad nos dice que nadie que trabaja y produce coloca en su CV “excandidato a gerente” o excandidato a lo que nunca pudo ser (y no quedarse en “ex”). En el Perú, en la política, como que parece que hizo algo por el país quien fue “excandidato” a lo que sea (eterno perdedor).
Como ven, de risa, de lamento, de anecdótico y vergonzoso.
Pues bien, los peruanos ¿seremos excandidatos a ciudadanos? ¿Nos quedaremos en el drama y trauma de cada elección en que quizás pudimos ser lo que debíamos de ser?,
Este año 2026 tendremos en el país -luego del proceso electoral- cerca de siete mil “excandidatos” entre la suma de los perdedores a la presidencia, al Senado la Cámara de Diputados y el fantasmal Parlamento Andino. No les sumemos millones de ex ciudadanos. No volvamos a escarbar en la nueva profundidad del pozo que nos espera cada vez más al fondo, cada vez peor, como siempre, pero peor.

