Escrito hace cuatro años, lo vuelvo a firmar y reafirmar:
Estuve nuevamente en Chile y me sorprendí otra vez con el discurso de las izquierdas acomodadas que también se llaman progresistas o se colocan nombres de diversa opción comercial (porque no son políticos, son mercantilistas de la política), izquierdas que justifican al terrorismo que amenaza con frecuencia a La Araucanía, tratando de explicarlo o presentarlo como un fenómeno de violencia rural, desborde popular o conflicto de intereses por la ocupación de tierras que eran propiedad de algunas Comunidades y éstas quieren volver a sus predios ancestrales. Nada más falso y exagerado.
En verdad no quisiera tocar este tema –ya bastante me atacó en Chile un desdibujado y alocado ex Senador y ex presidente de un partido que consideré alguna vez democrático y cristiano-, pero como uno aprecia y honra la amistad de una Nación que lo acoge siempre con cariño y respeto, considero mi deber dar estas opiniones y tal vez, algunos consejos.
Atormentar, asesinar, quemar vivos a dos ancianos dentro de su vivienda, escuchando sus gritos desgarradores pidiendo ayuda, es terrorismo, significa la cobardía más abominable -que usando discursos políticos-, se hace contra un ser humano, peor si es indefenso por su edad.
Cuando escucho la grabación de la conversación angustiosa que clamando ayuda – en medio del fuego que consume su hogar- hace desesperadamente esta pareja de viejos honestos con la Policía local, se me conmueve el alma, me hiere el corazón, mantengo en silencio mis gritos que pueden acompañar a los de ellos, cómo no.
Fíjense ustedes la escena: unos cobardes terroristas cercaron la casa con disparos, sabiendo que ellos estaban dentro. Con arengas y golpes de pared, lanzaron artefactos incendiarios mientras veían consumir el esfuerzo de esta familia, destruyendo sus vidas, llevando a cenizas sus esfuerzos.
Lo mismo pasa con frecuencia con otras personas, pequeños empresarios o gente sencilla que vive de su trabajo diario. Les queman sus propiedades, destruyen sus máquinas, incendian sus vehículos, los atormentan con disparos en la noche y hasta los Carabineros son blanco de esos criminales cuya denominación es una sola, terroristas.
Que existe una relación con las FARC y el ELN de Colombia o remanentes del MRTA de Perú es verdad, no puedo dudar de ello. Son las mismas tácticas, la misma miseria de la hostilización, robo y ataques sobretodo en la noche, a escondidas al principio, tapados en sus rostros luego. Esa cobardía no es conflicto rural, no es violencia ecologista, no es ninguna reivindicación, eso se llama terrorismo.
Chile sufre en una hermosa región el avasallamiento del terrorismo. Chile levanta su voz y nosotros también acompañamos esa expresión de alerta.
Si no le gusta mi opinión a los terroristas o a sus defensores en algunas ONG, medios de comunicación o colectivos políticos, no me interesa. Estoy solidarizándome con las víctimas, no con los asesinos, jamás con los terroristas.
Recuerden algo que nadie puede ocultar:
…si se bloquean caminos constantemente y con violencia,
…si se incendian transportes, maquinarias y viviendas,
…si se destruyen e incendian también Iglesias, escuelas y lugares de alojamiento para afectar la formación, educación y la economía de los trabajadores y sus familias,
…si se impide el libre tránsito de mercancías y productos de primera necesidad, afectando a las empresas y las regiones,
…si esos que hacen del odio y la violencia irracional su modo de “vida”, están encapuchados y con armas de guerra, entonces no son campesinos ni luchadores sociales, son terroristas y hay que acabar con esa amenaza a la Libertad.
Eso es lo que pienso te dejo unas fotos y un video con la impactante reconstrucción del crimen del matrimonio Luchsinger-Mackay (con imágenes desde un dron)