NEWSLETTER
Minuto Digital News
  • Home
  • Politica
    • Internacional
    • Peru
  • Economia, bolsillo y realidad
  • Informe Especial
  • Redes Sociales
  • Pensiones y Longevidad
  • Miscelaneo
  • Home
  • Politica
    • Internacional
    • Peru
  • Economia, bolsillo y realidad
  • Informe Especial
  • Redes Sociales
  • Pensiones y Longevidad
  • Miscelaneo
Minuto Digital News
Home Detector de Redes Sociales

Experimentos Pitesti y Milgram: ideología y obediencia absoluta para desatar la maldad humana

"Hay que tener cuidado con los experimentos sociales y la confianza en las bondades de la comunicación para imponer una particular visión ideológica"

by La conversación
20/01/2026
in Detector de Redes Sociales
Experimentos Pitesti y Milgram: ideología y obediencia absoluta para desatar la maldad humana
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

El siglo XX fue un espejo terrible al que seguimos asomados para entender algunas formas de dominio total basadas en la ideología y el poder del relato. Destacan episodios escalofriantes de ingeniería social, que tuvieron como finalidad lograr que los individuos siguieran ciegamente mecanismos de obediencia absoluta.

En algunos casos, el objetivo fue la reeducación de disidentes a través de la violencia y la coerción. Otras veces se persiguió poner a prueba la capacidad del ser humano de infligir dolor a sus semejantes mediante un reflejo condicionado, que activa mecanismos de obediencia y sumisión.

Dos hitos de manipulación ideológica

El experimento Pitesti se implementó en una cárcel de Rumanía durante el régimen comunista entre 1949 y 1951. Una década más tarde, en 1961, el experimento Milgram recreó una experiencia de modelado social en un entorno de laboratorio en la Universidad de Yale (EE.UU.).

El experimento Milgram tuvo como finalidad analizar el uso y conformación del poder y la asignación de roles carcelario/preso o dominante/dominado, en un entorno controlado y supervisado por investigadores. Lo acabaron interrumpiendo dada la barbarie de violencia en que se había sumido el entorno carcelario simulado que sirvió para el experimento.

Los experimentos Pitesti y Milgram se desarrollaron en el contexto de irreconciliable confrontación ideológica y crecientes tensiones geopolíticas posteriores a la II Guerra Mundial, en lo que se ha venido denominando Guerra Fría.

Pitesti, una cárcel para “reeducar”

Hacia 1949 se empezó a trasladar a la cárcel de Pitesti, ciudad cercana a Bucarest y capital de la región histórica de Valaquia, a algunos de los presos que se consideraba contrarios a la doctrina del régimen.

Entre ellos se encontraba un grupo de fervientes creyentes que seguían manteniendo su fe cristiana y que, a pesar de todos los recursos que el aparato del Estado había movilizado para erradicar las creencias religiosas y construir una sociedad comunista y laica, seguían sin renunciar a su religión.

El objetivo del experimento Pitesti consistía en reeducar a los prisioneros, alterando su personalidad para obtener de ellos una obediencia absoluta. Existen diferentes estimaciones del número de presos que sufrieron torturas, con cifras que van de los 700 a los 5 000 reclusos.

En paralelo, se establecieron algunas negociaciones con la Iglesia, ya que resultaba más sencillo y práctico mantener a los poderes religiosos contenidos y controlados para utilizar su capacidad de influencia en la población.

El régimen, que por entonces lideraba Gheorghe Gheorghiu-Dej, a quien sucedería Nicolae Ceaușescu tras su muerte en 1965, lo había intentado todo. Adoctrinaban a la población con la censura y la prensa, empleaban la represión y el terror y tenían al poder eclesiástico domesticado. Pero no conseguían convertir a los irreductibles. Y a algunos de ellos los llevaban a Pitesti, a ver si se enderezaban en la cárcel y asumían la doctrina “correcta”.

Personas normales convertidas en torturadores

En Pitesti se utilizaron los métodos de reeducación popular más extremos, tras fracasar otros esfuerzos previos por controlar y adoctrinar a la población mediante el discurso propio del aparato del estado y su ideología.

Para reeducarles en la “virtud”, en este caso del comunismo, les hacían comer y cagar en el mismo recipiente, pisotear y escupir los crucifijos y recibían violentas palizas. Pobres personas en manos de unos transmisores del régimen que, como ocurría en el Holocausto, sentían que solo cumplían ordenes y estaban haciendo lo “correcto”. Incluso algunos eran creativos e imaginaban formas de tortura nuevas. Lo importante era cumplir con los preceptos que marcaba la ideología.

El terror se prolongó hasta 1951. El 12 de julio de ese año, el médico Ion Simionescu, de 67 años, sometido al proceso de reeducación, se arrojó contra el alambre de espino para que los guardias lo mataran. Su muerte se hizo pública y las autoridades iniciaron una investigación. Esta se saldó con la ejecución de algunos implicados y una cortina de humo por parte de la justicia comunista.

Cómo imponer un ideal de sociedad

Pitesti no era un laboratorio de investigación, ni siquiera fue un experimento en sentido estricto, aunque así se ha conocido. Más bien era parte de un proyecto institucional de reeducación moral de las masas. Representaba al régimen comunista y al ideal de sociedad que se pretendía.

Una sociedad en la que los diferentes roles estaban perfectamente establecidos entre quienes ostentaban el poder y el resto. Aquellos que no los asumieran, ya sabían el destino que les esperaba. La cárcel era el lugar asignado a las personas “desviadas” y difíciles de convertir a la ideología del régimen. Todo ello como forma de reeducación, si habían tenido la suerte de no ser aniquilados físicamente antes.

El resultado de tales intentos de ocupar el espacio público, y las mentes de la ciudadanía, utilizando el discurso o la violencia no fue el esperado. Bien al contrario, tras el asesinato de Ceaușescu se produjo una eclosión religiosa inmediata y masiva. A día de hoy, en Rumanía, el 85 % de la población se declara cristiana ortodoxa y practicante, sin distinciones significativas entre franjas de edad.

Milgram y la sumisión social

A diferencia de lo sucedido en Pitesti, el experimento Milgram estaba diseñado para analizar el ejercicio del poder y la sumisión e intentar explicar, desde la psicología social, el Holocausto. Por ello se simuló en unas condiciones de laboratorio, sin que existiera un poder omnisciente como el que sí se daba en Rumanía.

Stanley Milgram, un psicólogo estadounidense, estableció un mecanismo para medir el grado de obediencia a la autoridad. Este se basaba en una experiencia mediante la cual unos voluntarios, reclutados a cambio del pago de cuatro dólares, seguían órdenes que provocaban graves daños a otros mediante descargas eléctricas.

En realidad, las supuestas descargas eléctricas eran simuladas, al igual que el sufrimiento de las víctimas. Pero los verdugos voluntarios desconocían este hecho.

El experimento de Stanley Milgram mostró con crudeza la vigencia de las reflexiones de Hannah Arendt en torno a la banalidad del mal y la irracional condición humana. También pretendía revelar los peligros que supone el uso de la violencia física o simbólica cuando se utiliza para la conformación de discursos políticos extremistas.

De aquellos barros, estos lodos.

En aquellas agitadas décadas posteriores a la segunda guerra mundial, germen de los profundos cambios sociales que llegan hasta la actualidad, se desarrollaron los experimentos Pitesti y Milgram. También se produjeron significativas confrontaciones académicas estrechamente ligadas a las diferentes perspectivas ideológicas propias de los bloques enfrentados. Muestra de ello son los históricos debates entre Noam Chomsky y Michel Focault en torno a la validez de la ciencia frente al poder del discurso. O el que sostuvieron Jean-Paul Sartre y Marcel Camus en relación a la justificación de los medios para la consecución de los fines ideológicos.

Estos debates, y aquellos “experimentos”, nos acercan lecciones de la historia en torno a los nocivos efectos derivados de la simplificación y confrontación ideológica y la ingenua confianza en la eficacia y los efectos de la comunicación y el poder del relato para promover el cambio social.

El lado perverso del relato

Se ha creído ingenuamente que el poder del relato puede servir para implementar masivamente una determinada transformación social, sea de la ideología que sea. Cuando esto sucede, los resultados son impredecibles a corto y medio plazo. Oscilan entre sus efectos narcotizantes y las devastadoras consecuencias gobbelianas de su extensión y adopción irracional. En cualquier caso, sus frutos no son otros que el incremento de la polarización y la confrontación pública.

El exceso del relato y la comunicación siempre es bienvenido como práctica extensiva de carácter cultural, como ficción en sí misma que explora los límites y características de la propia condición humana y la sociedad de cada época. Pero no debería ser una práctica común en el ámbito de la comunicación pública, tal como estamos viendo en estos tiempos en que todo el mundo parece haber asumido que el éxito político y social consiste en “ganar el relato”.

Hay que tener cuidado con los experimentos sociales y la confianza en las bondades de la comunicación para imponer una particular visión ideológica. Resulta bastante sencillo convertir un inocuo club de fans de tal o cual saga literia o cinematográfica en un bastante peligroso club de fanáticos de la ideología de turno que promueve tal relato, o de la opuesta.

Y en las democracias europeas, de larga tradición académica pero cada vez más amenazadas por los extremismos ideológicos, parece que las Humanidades todavía tienen algo que decir frente el progresivo deterioro de la política y el conocimiento. Un deterioro resultado de la extrema simplificación y mitificación del relato académico en torno al poder y bondades de la comunicación.

 

Nota de Redacción: Francisco López Cantos Ciencias de la Comunicación, experto en comunicación pública de la ciencia, Universitat Jaume I. publicó el presente artículo originalmente en www.thewconversation.com

 

Tags: banalidad del malcomunicacióncomunismoguerra fríaideologíaingeniería socialpoderpsicología socialrelatosRumaniastorytellingThe Conversationviolencia
La conversación

La conversación

The Conversation es una plataforma editorial sin ánimo de lucro, sin publicidad ni otros intereses comerciales, de acceso libre y gratuito, que pone a disposición de medios de comunicación y lectores artículos divulgativos y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora.

Next Post
Procedimientos justos y pleno respeto de los derechos humanos fundamentales, tanto para las víctimas como para los testigos

Procedimientos justos y pleno respeto de los derechos humanos fundamentales, tanto para las víctimas como para los testigos

Categorias

  • Ambiente y Patrimonio
  • Ciencia, Medicina, Tecnología e IA
  • Coyuntura y contextos
  • Detector de Redes Sociales
  • Economia, bolsillo y realidad
  • Entrevista
  • Fe y Religion
  • Formación y Educación
  • Gastronomía y paladar
  • Informe Especial
  • Iniciativa privada
  • Internacional
  • Libros y Cultura
  • Noticias locales
  • Opinión Editorial
  • Opinión virtual
  • Palabras libres
  • Pensiones y Longevidad
  • Peru
  • Polemica
  • Politica
  • Temas de interés
  • Vida y Familia

Medio Sociales

Quienes Somos

Somos un equipo ofreciendo periodismo alternativo y de opinión con diferentes puntos de vista.
Promovemos la participación ciudadana, el fomento de ideas y propuestas, la reacción frente a la intolerancia y la construcción de mejores caminos para la Democracia, defendiendo la Libertad.​

  • Quienes somos
  • Contacto
  • Privacy Policy

© 2024 Todos los Derechos Reservados - Minuto Digital News | intidigital Consulting Co. Web Design & Web Development

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist

No Result
View All Result
  • Home
  • Politica
    • Internacional
    • Peru
  • Economia, bolsillo y realidad
  • Informe Especial
  • Redes Sociales
  • Pensiones y Longevidad
  • Misceláneos

© 2024 Todos los Derechos Reservados - Minuto Digital News | intidigital Consulting Co. Web Design & Web Development